El COI actúa de Pilatos con los rusos

El Comité Olímpico Internacional (COI) ha ejercido de Pilatos en el asunto de los dopajes rusos y la presunta eliminación de los Juegos de Rio de Janeiro. Ha tenido la feliz idea, para librarse del problema, de dejar en manos de la federaciones internacionales la eliminación o validación de los deportistas que han de participar. La sentencia fue problemática desde el primer momento. No resultaba digerible que se adopten sanciones con varios años de retraso.

La expulsión de la totalidad de los deportistas era realmente injusta porque no todos pueden ser acusados de culpables. Para el COI prescindir del equipo, de la totalidad de la delegación rusa, era asunto discutible. Ni siquiera para los organizadores era cuestión plausible. Era duro montar los Juegos con la ausencia de una delegación tan importante como la rusa. Era casi prescindir de parte sustancial de todas las pruebas. Los rusos han sido siempre, especialmente en tiempos de la URSS, los grandes adversarios de los estadounidenses.

En 1992, Juan Antonio Samaranch tuvo que echar mano de sus condiciones diplomáticas para solventar la presencia de deportistas que en Barcelona habrían sido agujero en el programa. Los boicoteos de Estados Unidos y varios países a los Juegos de Moscú y la consiguiente respuesta de varios algunos de la órbita del Telón de Acero a los Juegos de Los Ángeles empañaron tales manifestaciones. Resueltos los conflictos de la extinta Yugoslavia y de Chequia y Eslovaquia, el problema de los dopajes aportaba nueva incertidumbre en cuanto a los resultados y el seguimiento por medio de las televisiones. En cada competición está en juego la publicidad y, consecuentemente, los ingresos por los derechos de imagen. Los Juegos no dejan de ser un gran negocio y los rusos aportan fundamentos muy apreciables.

Las federaciones internacionales van a decidir sobre deportistas que han de ser importantes en cada disciplina. La decisión del COI podría ser considerada oportuna, pero tras el escándalo mundial se corre el riesgo que de la misma manera que había quienes eran eliminados injustamente, ahora, participen individuos que no merecen figurar en las listas de inscritos. Todos los dirigentes federativos, probablemente, no van a actuar con la misma pulcritud. Condenar con carácter retroactivo era más que discutible. El perdón para algunos no será decisión objetiva.

Posdata. Dejar fuera a la “princesa de Asturias” Yelena Isinbaieva era prescindir de gran campeona y del poco “glamour” que tienen los Juegos.