Las canteras, los malos negocios del año

La promoción de las canteras no siempre es política rentable. Al primer equipo suelen ascender muy pocos futbolistas y se da el caso de que, en ocasiones, su permanencia en la plantilla es problema de difícil solución. Esta temporada son varios los clubes que se topan con la necesidad de mantener en nómina a jugadores que en años precedentes ha sido cedidos y su vuelta no es considerada oportuna. La constante cesión no es conveniente y su venta se acaba convirtiendo en campaña de rebajas. El Madrid ha conseguido poner en el mercado a varios de sus canteranos y la venta ha sido mal negocio como el caso de Morata, que ha vuelto tras su paso por la Juve casi como un fichaje de lujo.

El Madrid ha podido enviar a Mayoral del Wolfsburgo alemán y en todas las transacciones suele reservarse el derecho a la recompra que es modo de perder menos de los presupuestado. Ha colocado a Cherysev en el Villarreal y no ha traspasado a Nacho, que también lo querían en El Madrigal, porque el jugador se ha negado a ello dado que confía en ser alguien en el Bernabéu.

El Villarreal ya ha cedido a Nahuel al Betis y le ha dado la baja a Espinosa que ha recalado en el Levante. Además, ha vendido muy bien a Bailly y Pina entre otros. El caso más dramático es el del Valencia que ha recuperado a jugadores como Fede Cartabia y el entrenador no sabe con quien quedarse. Entre otras razones, porque sus ventas aún no han acabado y se confía en recibir cincuenta millones del Madrid por el portugués André Gomes.

En en Camp Nou, el entrenador se ve en la obligación de mantener en los entrenamientos a Tello y Montoya, que con contrato en vigor, y sin tener club con quien tratar el futuro han hecho uso de sus derechos y han regresado a casa. Luis Enrique no los desea y ambos nacieron en La Masía.

Los clubes suelen amarrar a los jóvenes canteranos con contratos de larga duración para salvaguardar la ventaja de retenerlos, traspasarlos o en el menos malo de los supuestos cederlos para que vayan creciendo en otros lugares.
Hace unos años, con Jesús Gil como presidente del Atlético, se llegó a los pleitos de varios profesionales a quienes se dio la baja o se les prohibió entrenarse a pesar de que existían lazos legales para que siguieran en la entidad. Fernando Pérez-Espinosa, profesor de Derecho, creo recordar que le ganó cinco juicios a Gil y su defensa del derecho a ejercer su oficio, de acuerdo con lo pactado contractualmente, se estableció como norma por la que los clubes actuales ya no quieren pleitear dado que conocen el final de sentencia.

Posdata. Tello y Montoya son el trágala de Luis Enrique.