Villar se defiende con clientelismo

Están equivocados quienes creen que la noticia de Ángel María Villar va a ser candidato a la presidencia de la UEFA será aplaudida por la mayoría del fútbol español. Habrá quienes consideren erróneamente que sería bueno que fuera elegido porque de ese modo desaparecería del mando directo en la Federación Española. Ha creado tal clientelismo que habría más llantos que sonrisas si finalmente hallara la comprensión entre los votantes europeos. Villar ha tenido la suficiente listeza para crearse menos enemigos de los que en realidad parece que se le adjudican.

Su mandato se ha prolongado tanto porque en cada reelección se ha salido con la suya y por diversas razones. Ha tenido la habilidad de crear una asamblea con reparto de votos entre gentes que le deben algo. Ha tenido en sus manos la posibilidad de sumar más asambleístas y lo ha hecho. Cada uno de ellos le ha debido la posibilidad de estar en el meollo de los negocios federativos y su voto ha sido siempre para él. Entre sus manejos ha estado la labor de minimizar el número de sufragios que no le eran afines. En la asamblea española tienen más influencia clubes de escasa presencia en el fútbol nacional que los pertenecientes al campo profesional. En la zona de los posibles adversarios ha reducido su porcentaje en las urnas.

Villar ha salido indemne de los graves conflictos a que se ha enfrentado. Siempre que tuvo problemas importantes recurrió a la influencia de FIFA y UEFA y amenazó con ellas incluso al Gobierno de la nación. Recurrió al argumento de que las injerencias políticas podían eliminar a la selección española de las competiciones oficiales y desde el Consejo Superior de Deportes hubo que claudicar. Ocurrió cuando hace doce años España ganó, de la mano de Luis Aragonés, la segunda Eurocopa. Recientemente, amagó con el mismo artificio. Jaime Lissawetzki y Miguel Cardenal, a quienes se enfrentó, no pudieron con él.

Del terremoto de las corrupciones destapadas por el FBI y que, en definitiva, llevaron a dimitir a Josep Blatter y Michel Platiní, ha salido de rositas. Ni siquiera las acusaciones hechas en Suramérica contra su hijo han hecho mella en su propuesta de gran destino final. Esta zona oscura del fútbol europeo es lo que, fundamentalmente, le puede hacer perder la elección de la UEFA.

Posdata. Villar nunca ha tenido adversarios potentes en las elecciones. Jorge Pérez parece que podría contar con número suficiente de votos.