La Eurocopa, con fútbol mediocre

La Eurocopa que se disputa en Francia no ha sido la mejor de cuantas se han disputado. Los deseos de la UEFA de crear una competición tan generosa en clubes como la actual, primera de veinticuatro, ha posibilitado la clasificación de varias selecciones que nunca habrían llegado a esta fase de haber sido más restringida la campaña previa. La larga competición ha posibilitado más de una sorpresa, pero en general, el juego desarrollado no ha sido satisfactorio. A las selecciones grandes les ha costado ganar a conjuntos mediocres y ello ha tenido que ver con que varias de las competidoras llegaron a no perder, más que a ganar, y ello ha embarullado mucho el juego.

El fútbol británico, que lleva años sin pintar gran cosa internacionalmente, ha aportado tres selecciones. Ha faltado Escocia, que tiene mejor pedigrí que Gales e Irlanda del Norte y también ha estado presente la República de Irlanda, que no es del “Brexit”.

En Albania han recibido a sus jugadores como héroes por haber ganado un partido, a Rumanía, los islandeses han hecho gran machada y Eslovaquia también ha pasado el corte. Turquía no ha aportado nada, Chequia ya no es lo mismo desde que el país se dividió en dos, Eslovenia ha salvado los muebles de la también dividida Yugoslavia y, en general, ha habido decepciones como la de Rusia que hizo notar su presencia gracias a su exportación de peligrosos ciudadanos. Rusia también padece la desmembración de la URSS puesto que ahora no puede contar con jugadores de alto nivel de Ucrania, Georgia o Armenia y los países bálticos.

El fútbol lo han convertido en más negocio de los que era. Gracias a los megalómanos dirigentes mundiales ya no hay competición internacional que no cuente con número exagerado de participantes. Es igualmente el caso de la Copa América en la que, afortunadamente, han llegado a la final Argentina y Chile las dos mejores selecciones ambas con títulos en sus vitrinas.

Posdata. Suecia, con Ibrahimovic, es de las que ha dado el cante. Los compatriotas de Puskas anuncian deseos de recuperación. Y también Polonia.