Sergio Ramos no es el de antaño

Sergio Ramos está convencido de que ser jugador del Madrid es gozar de bula especial. Sergio Ramos facilitó la eliminación de su equipo en la Liga de Campeones con penalti fallido y que sirvió para que en Alemania se regodearan. Sergio Ramos es, actualmente, capitán de La Roja y tal vez por ello, además de madridista que ello concede ciertos derechos, se tomó el desahogo de impedir que cualquiera de los compañeros capacitados para lanzar la pena máxima lo hiciera. Nunca los defensas centrales han sido, como norma, los encargados de disparar penaltis. Y de ello hay múltiples ejemplos. Pero Sergio Ramos se considera con categoría personal superior a Iniesta, Silva, Cesc o Bruno, buenos lanzadores de la pena máxima, para tomar el balón cuando alguno insinúa la posibilidad de ser el encargado de tomar tal responsabilidad.

Sergio pasó la anterior temporada estival amagando su posible traslado a Inglaterra. No hubo tal porque el problema se resolvió con la mejora sustancial de la cuenta corriente. Y ha sucedido desde entonces que no ha vuelto a dar la misma sensación de seguridad. Ha fallado en el Madrid y ha establecido record de expulsiones. No es lo más brillante de la selección y contra Croacia volvió a fallar en los momentos cruciales. Lo hizo contra Chequia y no se ha superado en la misión que tantas veces desempeñó brillantemente. Da la impresión de que ha perdido forma física. No tiene la flexibilidad de otros momentos y la chispa de rapidez necesaria para achicar balones o cortar la carrera de un adversario, parece que no es la misma.

A La Roja le cuesta hacer goles y la gran fortaleza que tenía en labores defensivas se le está convirtiendo en vía de agua. Si los laterales han de subir para crear centros al área contraria es preciso mantener la buena colocación atrás para combatir los peligros de los contragolpes. Sergio tantas veces salvador, en tantas ocasiones guardián infranqueable, es ahora un defensa bueno, pero no excelente. En la Eurocopa necesita reivindicarse. Mas no por el penalti fallado, sino por su participación en el juego. Y dicho todo esto puede suceder que contra Italia regrese por donde solía. Sería para felicitarse.
Posdata. Ha vuelto la euforia a ciertos medios. No por La Roja, sino por dos goles de Cristiano. Quien no se conforma es porque no quiere.