De Gea no es el único culpable

Antes del comienzo de la Eurocopa, como consecuencia del asunto que le relaciona con un problema sexual, se cuestionó el estado mental en el que debería encontrarse David De Gea. Del Bosque le alineó como titular porque dejarle en el banquillo habría sido condenarlo. Contra Chequia y Turquía no pasó apuros y nadie puso sobre la mesa la posibilidad de que estuviera afectado moralmente. Ocurrió, que casi estuvo de espectador porque paso pocos apuros. Resultaría estúpido que tras su endeble actuación frente a Croacia se tratara de salvarle con el argumento de que le ha debido influir el asunto de faldas. De Gea tuvo una actuación muy floja y no sólo en los dos goles que encajó. Desde el comienzo se le vio que tenía grandes dudas en los balones que los extremos croatas enviaban a su área. Iker Casillas debió sentirse reconfortado pensando que de haber sido él quien sufriera las dos afrentas, en estos momentos estaría colgado del palo mayor de los medios informativos.

Había cierto consenso sobre la oportunidad de relevar a Casillas, cuya temporada en Oporto no había sido exitosa y, por el contrario, De Gea había sido casi lo mejor de su equipo el Manchester United. El año pasado por estas fechas parecía inevitable que fichara por el Madrid. Tengo la impresión de que en estos momentos en la Casa Blanca no tienen los mismos deseos.

De Gea está, momentáneamente, condenado por la opinión pública. Ni siquiera la versión de algunos de que Piqué tocó con la puntera el balón que fue segundo gol puede servir de excusa. Lo peor fue el modo en que trató de detener el balón. Lo hizo al modo del balonmano con los pies y quedó en situación muy desairada.

España perdió con Croacia y sería injusto cargar todas las culpas en De Gea. Falló el sistema de contención porque para que se crearan jugadas con posibilidades de gol era preciso que Juanfran y Alba llegaran hasta el área contraria y ello obligaba a coberturas que no se produjeron. Tuvieron demasiadas facilidades los delanteros croatas. En el centro de la zaga hubo constantes apuros. No hubo más goles porque Piqué volvió a estar oportuno, contundente y con gran visión para cortar avances contrarios. No sucedió lo mismo con Sergio Ramos, que en cada partido ha cometido un error de bulto. Peor que lo del penalti fueron sus desafueros. Del Bosque acabó convencido de que con tantos “jugones” se pasan apuros atrás y de ahí que recurriera a Bruno para formar doble pivote con Busquets. Contra Italia se hace necesaria firmeza en el centro. Pero a Bruno haya que concederle más libertad para que pueda ejercer su buen juego. Hasta ahora ha parecido excesivamente subordinado. Da la impresión de que juega de prestado y su valía está muy por encima.

Posdata. España ha perdido ante el primer buen equipo al que se ha enfrentado. Conste.