Morata y Pedro, cara y cruz de La Roja

Las concentraciones de la selección nacional suelen estar caracterizadas por dos aspectos: el inconformismo de algunos por no ser titulares y la conversión del hotel en un bolsín de valores para las compraventas. Este año entre los jugadores solamente había cierta preocupación por el asunto de De Gea en relación con una acusación de tipo sexual. En el compro-vendo-cambio de otras ocasiones hay menos que barajar. En realidad, el problema importante atañe a Morata que puede regresar al Madrid, por deseo del club, para revenderlo automáticamente. Las declaraciones improcedentes han partido de Pedro jugador que no se conforma con la suplencia. Una salida de pata de banco.

Morata ha subido en el barómetro de los traspasos. En la Juventus no ha sido titular indiscutible y pese a ello, aunque Alcácer había sido el máximo goleador, Del Bosque lo convocó y se ha ganado el favor de los aficionados. Su situación es peculiar. El Madrid lo puede recuperar puesto que lo traspasó con la cláusula del retorno. En el Bernabéu, el muchacho únicamente podría ser jugador número doce puesto que Bale, Benzema y Cristiano son intocables. Para el club, el retorno no es problema porque tiene fácil su venta lo que significa buen negocio.
Pedro es cuestión distinta. Su llamada sorprendió un poco porque en Inglaterra no ha tenido una temporada excesivamente brillante. El Barcelona lo soltó porque, prácticamente, ya había dado sus mejores partidos y solo podía aspirar a jugar minutos sueltos porque Suárez, Messi y Neymar le tapaban el paso.

Su vuelta a la selección no fue muy aplaudida. Había caído en el olvido y lo que se sabía de sus últimas actuaciones no parecían razones suficientes para que jugara la Eurocopa. Sin duda su participación no obedece a otra razón que al afecto que Del Bosque profesa a quien le ayudaron a ganar dos importantes títulos. En realidad está en La Roja en atención a los servicios prestados más que por la importancia de su nueva colaboración.

Era previsible que tuviera poco participación y ello le ha hecho dar tres cuartos al pregonero. No se conforma con su situación. Salir a la palestra a quejarse de su suplencia, lo que es tanto como poner en duda a algunos compañeros, no ha sentado bien. Sus compañeros le han echado un cable, pero es evidente que su declaración no puede ser asumida con naturalidad.

Posdata. Ya tenemos consuelo para Cristiano. Dicen que marcó el mejor gol de Liga de Campeones.