España, tres goles, la heterodoxia europea

La Eurocopa había tomado la senda de los infartos. La selección española, tras los agobios del partido contra Chequia decidió dar un respiro a las coronarias de los españoles y antes del descanso ya había puesto el barco a navegar con rumbo fijo. Dos goles, de Morata y Nolito rompieron con la característica del torneo de pocos goles y en los últimos suspiros. Esta vez La Roja no se anduvo por la senda del toque. Prefirió asomarse al área con jugadas desde las bandas. Juanfran y Jordi Alba, antiguos extremos, recurrieron a su viejo estilo y se convirtieron en los estiletes que abrieron rutas por las que romper la defensa turca que desde el comienzo estuvo formada hasta por diez jugadores. El tercer gol rompió definitivamente con lo que parecía la ortodoxia del campeonato: las victorias mínimás y angustiosas.

El guardameta turco, apellidado Babacan como un inolvidable árbitro de su país que amargó la existencia al Atlético en un partido de Copa de Europa en Glasgow, se dedicó desde el comienzo a sacar muy largo porque era el modo de alejar el balón de sus área. Buscó siempre a Calhanoglu, que mide cerca del 1,90, para crear problemas a Sergio Ramos y Piqué. El madridista cometió un error en el minuto primero, que quiso corregir con una falta, y se ganó la primera tarjeta del encuentro. Sólo fue un susto. Nadie tuvo que temer otra situación de apuro que pudiera aportar la segunda amarilla.

El equipo español no se empecinó en las entradas al área tratando de burlar contrarios. Echaron mano de una de las consignas de Ladislao Kubala que decía: “Levantar “cabesa” mirar compañero”. Y así fue el primer tanto en el que Alba comenzó la jugada, Nolito la prolongó y su pase lo aprovechó Morata. Cesc también levanto “cabesa” y Nolito entró como Pedro por su casa por detrás de los zagueros y se anotó la diana. Su celebración fue emotiva porque se fue al banquillo a abrazarse con Casillas, el viejo capitán que vibra como quienes protagonizan el éxito. El tercer tanto ya fue de artesanía con Iniesta, Alba y remate final de Morata.

Del Bosque relevó a Silva, uno de los grandes artistas del conjunto, con Iniesta, siempre impecable e improvisador, lo que permitió con Bruno probar el sistema del doble pivote junto a Busquets. Luego dio oportunidad a Koke en el puesto de Cesc y, finalmente, Alba fue sustituido por Azpilicueta. Pruebas satisfactorias, mejoría en el ambiente y todos contentos.

Posdata. Contra Croacia bastará el empate para ser primeros de grupo.