En la Eurocopa no hay comparsas

La Eurocopa, que por vez primera la juegan veintidós equipos, está resultando mucho más competida de lo que cabía esperar. En fase final tan generosa se presuponía que algunas selecciones, como Albania o Islandia, acudían como comparsas y el juego ha demostrado que no es fácil hallar la victoria por muy favorito que se considere uno de los conjuntos del partido. Le ocurrió a España contra la República Checa y les ha sucedido a otras selecciones con el agravante de que en algún caso ha habido sorpresa como le sucedió a Portugal. La victoria más abultada ha sido de dos goles y los triunfos in extremis no han sido excepción. Le ocurrió a Francia con Albania.

Con estos antecedentes penales no conviene pecar de optimismo cuando España se enfrente a Turquía que en su debut fue derrotada por Croacia, gracias a un gol extraordinario de Modric. La Roja no tiene buenos antecedentes con Turquía. Todavía sale a relucir aquella eliminación del Mundial de Suiza en 1954, con el desempate en Roma y la boleta que sacó de una copa un bambino italiano.

Del Bosque, probablemente, introducirá alguna variante para tratar de evitar que el gol llegue de manera angustiosa. Vencer a los turcos es asegurarse el pase a la siguiente ronda, y no obstante la importancia del duelo, los jugadores deben acudir a la cita con la cabeza fría y como dicen los clásicos, sin ganas de marcar el segundo gol antes que el primero.

Turquía, como casi todas las selecciones, aporta más de un nombre familiar que en este caso está representado por el barcelonista Arda Turan. También es conocido Mehmet Topal que jugó en el Valencia y cuya última noticia fue el tiroteo que sufrió, afortunadamente sin consecuencias, en Turquía. Los turcos, derrotados por Croacia, necesitan la victoria para aferrarse a la continuidad con clasificación directa o como uno de los terceros que seguirán en liza. No ganar a España puede ser el final de la excursión.

Del Bosque continuará contando con De Gea y es probable que esta vez dé oportunidad a algún jugador interesante como es el caso de Lucas Vázquez, quien puede dar otro tipo de alternativas al ataque. Es más vertical, más incisivo y menos dado a la jugada almibarada. Parecía razonable que en el centro del campo ante adversario duro como Turquía prefiera a Bruno antes que a Thiago, que defiende poco y, hasta el momento, tampoco ha dado señales de poseer batuta para dirigir la orquesta. Aún no es un miniXavi.

Para toda clase de argumentos, de sistemas tácticos, siempre nos quedará Iniesta.

Posdata. Bale se ha consagrado como lanzador de libres directos. Lo sabíamos todos menos Cristiano que no le cede la función.