A La Roja le falta disparo

Los viejos aficionados echamos de menos a los ya antiguos bombarderos, jugadores capacitados para marcar un gol desde fuera del área. Se ha perdido la espectacularidad del remate que hace levantar al público de sus asientos. Tal condición futbolística sigue siendo muy apreciada cuando inesperadamente se produce. Sin duda, el tanto marcado por el francés Payet, que además certificó el triunfo para su selección, ha sido uno de los comentarios más elogiosos de lo visto hasta ahora en la Eurocopa. A La Roja le falta disparo. No hay conciencia de que siempre no se puede entrar en la portería contraria con el balón en los pies.

El juego de nuestra selección ha obtenido sus mayores logros con el juego de triangulación, del pase corto y las paredes sobre la marcha. Tal método ha sido muy alabado cuando se han producido los éxitos en dos Eurocopas y un Mundial. Pero esa es fórmula que conocen todos los adversarios y para anularla dedican grandes esfuerzos y defensas compactas. Contra la adversidad que significa topar constantemente contra un muro es preciso alternar el sistema. Una de las funciones que cabría explicar a nuestros jugadores es la necesidad de prodigar más el remate desde fuera del área.

En las hemerotecas están los goles de Isidro Lángara que batía a los guardametas adversarios desde cualquier posición y con un balón de cuero que pesaba una enormidad en los terrenos embarrados. En Sevilla aún recuerdan los “scotazos” y no están todavía muy lejanos los remates de Pancho Puskas. En el Bernabéu aún es posible encontrar la magnificencia de un zapatazo de Cristiano.

Este tipo de finalización de las jugadas no se entrena debidamente. También es posible que tal tipo de futbolista sea sólo un recuerdo. Hay ocasiones en que se tiene la sospecha de que más que falta de potencia hay inseguridad, dudas sobre el resultado final de la acción.

El modelo que priva es el de Messi, el de la jugada de artesanía con desborde en el área pequeña. La selección española debe prodigar este tipo de disparo a gol porque el toque a veces excesivamente horizontal es muy previsible y los contrarios pueblan su área como hicieron los checos, que únicamente fueron derrotados por el remate de cabeza de Piqué. Y si se trata de potenciar las virtudes de Aduriz en el juego aéreo no se puede despreciar la participación de extremos hábiles en el centro al área. Si Aduriz no puede disfrutar de sus virtudes es preferible dejarle en al banquillo para que no sea alma en pena.

Posdata. Ayer nos quedamos sin ver el duelo del Imperio Austrohúngaro (Austria-Hungría) mapa que tanto utilizó Luis García Berlanga en sus películas.