Piqué, sin silbidos, salvó a España

Los miles de españoles que había en el estadio de Toulouse no silbaron a Piqué. Esta vez, por aquello de que defendía la camiseta de España en Francia, se abstuvieron. Se la habrían tragado de haber continuado con su despreciable expresión. Es un jugador de la selección nacional que ni siquiera en ocasiones de partidos en España se tiene en cuenta. En Toulouse marcó el gol del triunfo, Estábamos ya a tres minutos del final y su remate de cabeza sirvió para que todos los merecimientos acumulados tuvieran premio.

La victoria llegó tras el constante acoso que no proporcionó derribo hasta los últimos instantes. Habría sido injusta la igualada y pese a ello tuvieron un par de ocasiones en que pareció más fácil que marcaran ellos a que lo hiciera España.

La duda metafísica planteada en las vísperas del primer partido de la Eurocopa quedó resuelta en el minuto 45. Hasta ese momento seguíamos sin conocer cuál había sido la decisión de Del Bosque respecto de la portería. Fue en ese momento cuando el portero vestido de amarillo apareció en escena deteniendo un balón lanzado por un checo. Era De Gea. El misterio había sido desvelado gracias a la única ocasión en que la meta española se vio medio amenazada.

Habíamos instantes se adivinó el argumento. Es como cuando niños veíamos el león de la Metro y creíamos que la película era la misma.

Los partidos de La Roja hay ocasiones en que recuerda al acordeón de la localidad que amenizaba los bailes en las fiestas y no había más remedio que pedirle que siguiera tocando la misma porque otra no le salía. Mucho toque, mucho pase horizontal y mucho peligro en las inmediaciones del área checa y pocas ocasiones claras de gol.
El fútbol que practica La Roja exige paciencia. Mucha calma y serenidad. Insinúa constantemente que va a marcar un gol y dado que no lo consigue hay que concederle los beneficios de la duda. Se cree que, finalmente, llegara la diana. Así ocurrió esta vez. El pase de Iniesta lo remató Piqué, que había subido en varias ocasiones en busca del gol.

Chequia que no es la antigua Checoslovaquia a la que enfrentaba España con escaso éxito como en el Mundial del 62, pensó más en defenderse que en atacar. No obstante, en tres ocasiones, De Gea tuvo que demostrar las razones por las cuales Del Bosque se había inclinado a alinearle. Instantes después del tanto de Piqué evitó la igualada.

Lo importante en estos torneos lo importante es comenzar con un éxito. Sin embargo, Del Bosque tiene que analizar los problemas por los cuales al equipo le cuesta tanto marcar. Que lo hagan los defensas es para que se analice la cuestión.

Posdata. En las vísperas, la botella estaba medio vacía. Ahora está medio llena. Felipe Sexto celebró el tanto como hacía en el 82, el presidente Pertini en el Bernabéu. Hay sentimientos que no se pueden disimular.