De Gea, sublime decisión

Vicente del Bosque ha de tomar la más difícil de las soluciones que se le han presentado desde que ocupa el banquillo de la selección nacional. El caso De Gea lo ha puesto entre la espada y la pared. El guardameta del Manchester United ha sido acusado de un delito sexual del que se ha declarado inocente antes de que los tribunales hayan tomado en consideración tan delicada cuestión. Si ya era complicado dejar a Casillas en el banquillo, porque aún tiene grandes defensores, elegir a De Gea ya no es solo cuestión técnica. Se suponía que había llegado el momento del relevo. Si no juega De Gea será tanto como condenarle. Si lo hace, el menor error cargará sobre el seleccionador la culpabilidad de haber contado con un hombre a quien se supone sicológicamente inestable por lo sucedido.

El asunto del que se acusa al guardameta es de hace cuatro años. Sorprende que un hecho como este haya estado guardado tanto tiempo. Es como si se sacara a colación con el deseo de crear problemas a la selección. Un jugador codiciado por el Real Madrid ha vivido en cuarenta y ocho horas la noticia de que el club ya no aspira a su fichaje y se le relaciona con cuestión tan grave. Por una historia más o menos similar, Didier Deschamps, seleccionador francés, ha dejado fuera del equipo a Benzema y Valverde. Aquí hay quienes opinan que Del Bosque debería tomar el mismo camino. Y todo sin que, de momento, no haya pronunciamiento de ningún juez para investigarle, a él a Iker, Munian e Isco, los nombres que han aparecido en el relato.

Es indudable que vistas las campañas de De Gea y Casillas parecía lo más razonable que fuera el primero el guardameta titular en la Eurocopa. Para afrontar el primer partido de la fase clasificatoria se requiere tener plenitud física y mental. Quizá tengan razón quienes opinan que De Gea no puede sentirse con el ánimo óptimo para enfrentarse a la República Checa.

Posdata. Ingleses y rusos han manchado la Eurocopa. Los primeros tienen en su currículo antecedentes penales de toda laya. Las sanciones económicas no resuelven los problemas de fondo.