La Roja cambia euforia por dudas

La derrota ante Georgia, selección 137 de la clasificación mundial, ha abierto la senda de las dudas. La Roja no tiene en estos momentos la calificación de favorita. Aunque muchos técnicos consideran que lo ocurrido fue un tropiezo y no un síntoma de debilidad, es evidente que no acude al europeo con vitola de gran protagonista y aspirante a renovar el título. Tras años de euforia, la selección ha creado las dudas de antaño cuando se hacían pronósticos optimistas y jugadores y aficionados regresaban a casa cabizbajos. La selección ha creado grandes incertidumbres. Demasiadas. Desde el punto de vista optimista hay que concederle el beneficio de la duda. Y no más.

No hay figura más frágil cuando surgen las derrotas, y con ellas las decepciones, que la del seleccionador. Vicente del Bosque, que ha gozado del aplauso general durante varios años, gracias a las conquistas del Mundial y la tercera Eurocopa, empieza a estar cuestionado. Ya son muchas las voces que acuden a su veteranía como restarle claridad suficiente para dirigir al equipo. Los entrenadores, y más aún los seleccionadores, envejecen a los ojos de los aficionados en cuanto vienen mal dadas. Hay poco respeto por la sabiduría que suele aportar la experiencia.
El principal problema que ha de resolver un seleccionador es confeccionar con tino la lista de los convocados. Su segunda misión es elegir a los once mejores para cada ocasión. Lo fundamental no está en las decisiones y fórmulas tácticas de los hombres el banquillo, sino en las actuaciones de los jugadores.

Es probable que un buen número de los millones de seleccionadores que hay en España hubiera elegido a dos o tres futbolistas, como mucho, de los que se han quedado a ver los partidos por la tele. No hay más desvíos si ello se considera como dogma. Ciertamente, cualquiera que se planteara los cambios que introduciría acabaría por considerar que lo hecho por Del Bosque es lo correcto.

El problema fundamental de la actual selección está en la ausencia de un director de orquesta cuyo papel desempeñaba con tanto acierto el barcelonista Xavi Hernández. Otra de las cuestiones podría residir en que tampoco se cuenta con Senna, que fue el mejor hombre del medio campo con Aragonés al mando, y tampoco está entre los elegidos Xabi Alonso, que fue pieza fundamental en el engranaje del Mundial y la más reciente Eurocopa. Tal vez la solución en esa zona sea la dupla Busquets-Bruno.

El lunes contra la República Checa se podrá ver hasta qué punto es posible considerar lo ocurrido con Georgia un accidente sin mayores consecuencias.

Posdata. La mejor noticia de la concentración es el hecho de que esta vez el hotel no es una lonja de compraventas de futbolistas. Casi todos están donde deben.