Final épica con dos grandes protagonistas

Hubo que aguardar 121 minutos para que la final de Copa tuviera poseedor. Fue el partido más accidentado que se recuerda. Fue expulsado Mascherano en el minuto 36 y el Barcelona se dedicó a defenderse, a buscar la prórroga y si hubiera milagro, que lo hubo con gol salvador. Al comienzo de la segunda parte fue expulsado Banega, Cuando faltaban tres minutos para el término de la prórroga también fue expulsado Carriço. El gol que abrió la victoria barcelonista lo marcó Jordi Alba, un defensa. En jugada de Messi quien también puso en las botas de Neymar el tanto que cerró el marcador. Y en medio hubo repartido de tarjetas amarillas como en una tómbola. Del Cerro Grande hizo un mal arbitraje aunque acertó en las dos expulsiones. Le costó amonestar a los jugadores sevillistas y finalmente no tuvo reparos en aplicar el reglamento de manera más estricta.

El Barça venció y lo hizo de manera épica. El Sevilla perdió y no hizo menos méritos. Los barcelonistas tuvieron el mérito de aguatar tantos minutos en inferioridad numérica. El Sevilla se hizo acreedor a toda clase de elogios porque supo dominar a un rival al que resulta difícil dominar.

El encuentro tuvo dos héroes fundamentales y ambos barcelonistas: Piqué e Iniesta. El central llegó a todos los momentos importantes. Hasta se permitió buscar el gol en saques de esquina y estuvo a punto de conseguirlo. Iniesta dio una lección magistral de cómo se contiene y cómo se ataca. De cómo se acelera y cómo se retiene el juego. Hizo auténticas maravillas que el club y sus seguidores tendrán que reconocerle para siempre.

Mascherano fue expulsado y ello significó cambio radical en el partido. Hasta ese momento el juego había sido alterno y el Sevilla había avisado varias veces. La contra en la que Mascherano tuvo que derribar a Gameiro fue la consecuencia lógica de lo que estaba ocurriendo. El Sevilla es uno de los equipos que pueden hacer más inviable el fútbol barcelonista. Y así fue desde el comienzo. Presionó desde el primer momento en el centro del campo lo que obligó a Los barcelonista a retrasar el balón y jugar horizontalmente. Toda acción azulgrana tenía como la característica fundamental de la lentitud. Ante la parsimonia barcelonista, el Sevilla se replegaba con orden y rapidez y era casi imposible rematar a puerta con peligro. Tanto sevillistas que barcelonistas obligaron poco a los porteros aunque fue Ter Stegen quien se tuvo que lucir. A Rico le tocó esforzarse en la segunda parte y, sobre todo, en la prórroga.

Las peores tardes del equipo catalán han tenido la lentitud como nota básica. Al fútbol no se puede jugar caminando. Ni tampoco buscando siempre la penetración por el centro de la zaga contraria. Messi es capaz de crear paredes extraordinarias y, sin embargo, tal condición queda en nada cuando se topa una y otra vez con un equipo que sale al campo con la lección muy bien aprendida. Suárez solo recibió un balón rematable y lo hizo y durante toda la primera mitad Neymar estuvo desaparecido. Sólo a última hora hizo algo que mereció la pena. Mariano, héroe en la final de la Liga Europa junto a Coke, le amargó la noche a su compatriota a quien ya hace algún tiempo que se le han apagado las luces.

Neymar mejoró cuando ante la inferioridad se tuvo que aprestar a defenderé. Como es habitual fue derribado en muchas ocasiones y su mejor aportación fue el segundo tanto La duración del juego acabó lleno de momentos preocupantes por la serie de lesiones. Se tuvo que retirar Luis Suárez. Tuvo que ser sustituido Alba y en las postrimerías el árbitro recurrió a los fisioterapeutas porque también tenía problemas musculares. Lo más lamentable desde el punto de vista barcelonista fue la lesión de Suárez que se retiró llorando. Le suplió Rafinha.
Venció el Barça y nunca tuvo una final con tanto sufrimiento. Es campeón de Liga y Copa y el vencido ha ganado la Liga Europa. Dos grandes colosos.