El Barça da emociones en Liga y Copa

El Barcelona le dio emoción a la Liga después de haberla tenido prácticamente ganada. Se la tuvo que adjudicar en el último suspiro por sus malas actuaciones rematadas con las derrotas de San Sebastián y en el Camp Nou con el Valencia, que más que pérdida de puntos anunció un incierto final de temporada. Solventó la Liga al ganar en Granada y tal vez aficionado a vencer de manera dramática, se adjudicó la Copa poniendo en peligro las coronarias de sus socios y seguidores. La victoria antes de que llegaran los goles surtidos por Messi y rematados por Alba y Neymar, fue sostenida por Piqué e Iniesta, dos colosos que se agrandaron cuando más lo necesitaba el equipo. Con diez jugadores contra once los citados suplieron la ausencia del expulsado Mascherano con actuaciones magistrales.

Es imprescindible otorgar a Messi gran valor en la victoria porque fueron dos pases suyos lo que la propiciaron. Se espabiló en la segunda parte cuando hubo que sacrificarse e intentó las jugadas prodigiosas que frente a una defensa tan sólida como la sevillista parecieron imposibles durante la mayor parte del tiempo.

Iniesta, que parecía un tanto difuminado, y a quien se le contabilizaban actuaciones irregulares, como un mago, sacó de sus chistera toda la sapiencia que posee y bordó jugadas que hasta los contrarios podían aplaudirle. En mi opinión, las jugadas de Messi llegaron gracias a que sus dos compañeros habían sostenido al equipo. Piqué fue baluarte defensivo, estuvo en todas las partes de la zona, compitió por alto con las torres sevillistas. Con ellos colaboró Busquets en los minutos de los mayores agobios. Con los dos equipos íntegros, Busquets tuvo muchas dificultades para ganarle la partida a Iborra, jugador al que destinó Emery para que impidiera la fortaleza barcelonista en la zona central.

A Messi siempre hay que esperarle y su equipo siempre puede contar con que su inspiración lleve al triunfo. Esta vez la gloria no se la pudo adjudicar. La compartió pero sólo en parte. Piqué e Iniesta fueron la clave del Barça que supo aguantar hasta la prórroga y dominó desde el momento en que Banega fue expulsado. Con diez jugadores en cada equipo acabó ganando la mayor clase. El Sevilla, además, acabó acusando su final contra el Liverpool.
Posdata. El Barça ha sido veintisiete veces campeón de España. Pero todos los títulos no pueden denominarse Copa del Rey.