El descanso transformó al Sevilla

Una catilinaria de Emery a sus jugadores en el descanso. Una bronca, un mitin o llámese equis, sirvió para que el equipo sevillano cambiara mentalmente y en el primer minuto Gameiro empatara en jugada en la que Mariano le hizo un caño al sevillano y exsevillista Alberto Moreno. Y todo cambió. La timidez anterior, el escaso empuje se tornó en acoso constante, presión muy arriba del campo y en los instantes en que el Liverpool comenzó a meditar las razones de la igualada apareció Coke, repitió diana y puso a su equipo con tal ventaja que se supuso que la suerte estaba echada. De la misma manera que los sevillistas perdieron el oremus con el gol de Sturridge, los ingleses ya no volvieron a encontrarse con la madurez de conjunto de tal prestigio e historial. El Sevilla sumó su quinta copa de la UEFA, tercera consecutiva y, ahora, en propiedad.

El Sevilla juega la Liga Europa como si fuera suya. En Basilea aspiraba a ganar el trofeo de nuevo. En la presente temporada no ha gozado de la virtud de plantar cara fuera de casa y acudió a jugar la final de Suiza con el síndrome de los desplazamientos. Dejó al Liverpool que se convirtiera en el anfitrión. En la primera parte se mostró tímido, más a estudiar el compromiso que a plantear batalla clara. En el centro del campo únicamente Banega trató de manejar el balón y en el ataque apenas inquietó al guardameta adversario. Sólo una chilena de Gameiro que era juego peligroso puso peligro.

Al Sevilla le faltó ánimo y sobre todo capacidad para crear problemas a la zaga británica. Se echaron en falta penetraciones por las bandas y apoyo a Gameiro que estuvo demasiado solo. Seguramente Unai Emery pensó en nadar y guardar la ropa. Buscar el contraataque en el momento oportuno pareció su fundamental misión.

El tanto de Sturridge fue producto de jugada en la que participaron Firmino y Coutinho al tiempo que Alberto Moreno hizo maniobra de distracción para facilitar el último pase. Al principio del encuentro Sturridge ya había dado un aviso. La jugada más peligrosa de los sevillistas la protagonizó Mariano con un largo arranque por su banda. El gol del Liverpool tuvo como consecuencia que en los minutos finales del primer periodo el Sevilla diera la impresión de que quería llegar al vestuario lo antes posible.

El Liverpool siempre atacó con varios jugadores. Además de los citados anteriormente contó con el apoyo de Lallana. Lovren marcó un segundo tanto que fue anulado. Siempre hubo más peligro ante David Soria que frente a Mignolet. No ocurrió en la reanudación porque ya en el primer minuto los sevillistas empataron. De nuevo fue Mariano quien hizo papel de antiguo extremo y su pase al centro del área pequeña permitió a Gameiro lograr la igualada. Instante después, el pase hábil de Banega puso a Gameiro al borde de la segunda diana. Llegaron las dos de Coke.

El Sevilla manejó el juego contra el Liverpool cada vez más desesperado e incapaz de crear ocasiones de gol salvo en balones al área como suelen hacer los equipos que se ven perdidos y se enredan en lo imposible. Mientras los sevillistas tras el paso por el vestuario supieron reaccionar, los ingleses toparon con las fantasmas de sus cerebros. Ya no vieron nada claro. El equipo andaluz se fue creciendo y superó al adversario con claridad. En boxeo se diría que lo noqueó.

Posdata. El Sevilla es en el segundo torneo de la UEFA, quien manda. En la Liga de Campeones también habrá vencedor español.