Saúl Ñíguez marcó un gol para el recuerdo

Saúl Ñíguez marcó un gol para el recuerdo. Puede hombrearse por su posible trascendencia con el que marcó Luis Aragonés en Bruselas, hace 42 años, en la primera vez que el Atlético se enfrentó al Bayern. Fue jugada para que nadie la pueda olvidar. Hizo un eslalon que podrían firmar Maradona o a Messi. Se fue de Bernat, Xabi Alonso, Thiago y Alaba y se ciscó en el espíritu de Breitner, Beckenbauer y especialmente del de Swarzenbeck, el hombre que invalidó el tanto de Luis y obligó a jugar partido de desempate. Saúl brindó a los espectadores tal vez la mejor jugada de la Liga de Campeones de la presente temporada.

Saúl es jugador que ha ido creciendo este año. Tuvo que pasar por la cesión y en su vuelta ha superado las expectativas puestas en él. No le bastó con gol tan memorable. Estuvo en todo el campo robando balones, creando jugadas de ataque. No desapareció del primer plano en ningún momento.

El Atlético tenía revancha pendiente con el Bayern y entre Simeone y Guardiola había duelo de estrategas. Cholo trató de anular a Xabi Alonso para evitar el mejor fútbol muniqués y lo consiguió. El equipo madrileño puso en liza todo su ardor, su excelente competitividad. Disputó todos los balones. Aunque hubo momentos en que tuvo menos posesión de la pelota lo que mandó en el juego fue la lucha constante.

Simeone dijo en la víspera que las guerras no las ganan quienes tienen más soldados, sino aquellos que saben utilizarlos mejor. En su nueva faceta de Von Clausewicz también tuvo razón. Evidentemente, gracias a la fortaleza mental y física de sus futbolistas, pudo mantener la idea con la que buscar la victoria. Los atléticos no aceptaron el mano a mano porque forzaron un juego de ayudas de manera que cada jugador del Bayern, para mantener el balón en su poder, tenía que burlar a dos contrarios.

Salió el Bayern en desenfrenado ataque para tratar de equilibrar el partido y durante veinte minutos el Atlético se vio acorralado. Los colchoneros son individuos conscientes de que quien resiste vence y pasado el agobio, a pesar de que el cansancio era notorio intentaron volver a mandar. Al comienzo de la segunda parte Alaba estrelló un gran disparo en el larguero. Lewandowski malbarató su oportunidad y en pleno toma y daca Torres mandó la bola a un palo.

Guardiola optó por los cambios. A Muller y Ribery les dio oportunidad e hizo lo propio con Benatia. Los minutos finales del encuentro fueron con más emociones que buen juego. Pero en ellos hubo instantes en los que merecieron el aplauso general todos los contendientes. Fue lucha épica. Augusto, casi nuevo en la plaza, estuvo incluso por encima de los clásicos de la casa.
Posdata. Del Rey Felipe VI, que asistió al partido, su padre suele ir al Bernabéu, siempre se dijo que es colchonero lo que de ser verdad sería romper la tradición de la casa que ha sido merengue desde Alfonso XIII.