Más respeto que fútbol

Real Madrid y Manchester City se respetan. Quizá, más que ello, se temen. Llegados a las semifinales da la impresión de que para llegar a la final importa más no perder. Es decir, se juega con más precaución. Cada gol se considera un tesoro y para conseguirlo no se deben correr riesgos. Si el City se distingue por algo es precisamente por su ambición, por su juego de ataque porque cuenta con dos grandes delanteros Kun Agüero y De Bruyne. Ayer pareció que había que nadar y guardar la ropa. En medio partido Keylor no se vio obligado a mantener su imagen de portero providencial. Tampoco su colega se tuvo que esforzar. El Madrid tardó medio partido en convencerse de que podía ganar.

El Madrid apareció con ansias de victoria en los últimos cinco minutos del primer tiempo. En esos minutos se volcó sobre el área manchesteriana y anunció que su conservadurismo era solo apariencia y que podía cambiar en la segunda mitad. En la continuación sus ansias fueron mayores y el guardameta Hart salvó con los pies dos remates de cerca de manera casi inverosímil.

La ausencia de Cristiano, que no se ha recuperado plenamente de la lesión que padeció contra el Villarreal, dio la impresión de que pesaba en el ánimo de sus compañeros. Casi daban a entender que sin el máximo goleador era aventurado lanzarse al ataque. Parecía consigna salir sin problemas del estadio citizen y aguardar la solución en el Bernabéu. Solamente Lucas Vázquez se atrevía a buscar la jugada directa. Tuvo puesto en el equipo por la lesión del portugués y desde el primer instante se hizo a la idea de que un día más tenía que demostrar que al margen de circunstancias adversas es futbolista con calidad suficiente para no ser forzosamente el número doce.

David Silva, que es el más ingenioso de los jugadores de su equipo en el minuto 40 pidió el cambio. Benzema ya no salió del vestuario y Jesé ocupó su puesto. Cristiano es el síntoma más claro de que no se pueden jugar hasta los partidos amistosos. Lo mismo se puede decir del caso de Benzema. Inadecuadas pretemporadas y fútbol en sesión continua acaban por producir lesiones musculares.

El equipo madrileño mostró más fortaleza física que en otras ocasiones y su centro del campo con el incombustible Modric se impuso a Fernandinho y Fernando, dos centrocampistas defensivos que fueron mucha barrera durante gran parte del juego. Fue en la segunda parte cuando el Madrid dominó al City, que pareció más fundido. Jesé remató al larguero y, hasta el final, el Madrid dio la impresión de que está en sobradas condiciones para sentenciar en su casa.