Pellegrini y Guardiola, protagonistas

Manuel Pellegrini, ex entrenador del Real Madrid, dirigirá a su equipo, Manchester City, con dos deseos: eliminar al equipo madridista y con ello demostrar que fue injusticia su despido del club. El miércoles toca recibir en el Vicente Calderón a Pep Guardiola, que necesita triunfar para demostrar que también desde el Bayern puede convertir la eliminatoria en un éxito personal más.

Nunca las eliminatorias de semifinales de Liga de Campeones han estado tan unidas a los nombres de los entrenadores. Zidane en el Madrid y Cholo Simeone en el Atlético pasan esta semana al segundo plano. Probablemente, habrá más morbo en Pellegrini y Guardiola que en los conjuntos que dirigen.

Guardiola requiere llegar a la final, e incluso ganarla, porque ha cometido el error o tal vez la osadía, de anunciar que dejará el Bayern para instalarse en la liga inglesa. Ha sido gesto que no ha gustado en Alemania. Podía haber tomado idéntica decisión y guardar discreción porque da la impresión de que ha despreciado al club bávaro.

Guardiola ya tuvo discrepancias con los dirigentes y los medios informativos no le aplaudieron todas sus medidas. Triunfó pero necesita revalidar en Europa los paseos triunfales de su equipo en la competición nacional.
Pellegrini no ha conseguido colocarse en la cabeza de la tabla inglesa y, sin embargo, se le respeta aunque también se le haya preparado el relevo. El fútbol que gusta al técnico chileno no forma parte del espíritu tradicional inglés. Le va más el estilo del toque, de la triangulación y aquel viejo lema suramericano de que debe correr más la pelota que el jugador. En Inglaterra están más por el esfuerzo físico, por el juego de velocidad y contacto. El City, que forma parte de la elite de los clubes de nuevos ricos, quiere más triunfos. A sus propietarios parece que le encantan más los entrenadores polémicos como José Mourinho. El destino de Pellegrini tal vez podría ser una vuelta a España.

De los cuatro entrenadores concernidos en las semifinales solamente Simeone parece estar al margen de contingencias. La actuación del Atlético en la Liga y la llegada a semifinales es buen balance. Zidane está también al margen de los retos porque cuenta con la anuencia de la sociedad madridista. Pellegrini y Guardiola ponen en juego mucho más. Al chileno le vendrá de perlas demostrar a sus patrones que no necesitan otro gestor. Guardiola quiere salir de Munich por la puerta grande aunque haya preferido valerse del puente de plata.

Posdata. El sábado, Madrid y Atlético vuelven a jugar antes que el Barça con lo que este actúa con mayor presión. Tiene la ventaja de que llegará más descansado.