Los colíderes ganaron su primera final

El Barcelona salió del abismo en Riazor. Necesitaba romper la racha negativa de un punto entre doce posibles y tres derrotas consecutivas con gran daño moral como la recibida en el Camp Nou con el Real Madrid. Jugaba su primera final en el tramo decisivo. La ganó con goleada (0-8) y exhibición de Suárez ante la portería. El colíder, jugaba en su casa matriz contra el Athletic y estaba obligado a mantener el tipo para no despegarse del Barça. Los dos hicieron sus deberes.

El equipo barcelonés había entrado en fase de depresión y había dejado toda clase de dudas tras sus erráticos encuentros anteriores. Los jugadores azulgrana tenían la obligación moral de rebelarse contra lo que parecía funesto destino. Lo hicieron pero tardaron en afirmarse porque con 0-1 en el marcador Borges y Riera tuvieron dos clarísimas ocasiones para batir a Bravo y las desaprovecharon. Fueron los minutos en que los barcelonistas no se defendieron con eficacia. Parecía que se podía volver a las incertidumbres. El segundo tanto de Suárez posicionó a sus compañeros mucho mejor y tras unos minutos en que congelaron el juego el afán goleador se incrementó en la segunda mitad.

Los barcelonistas volvieron a tener inspiración ante el marco adversario. Suárez supo estar en su sitio y buscar los desmarques y, sobre todo, reapareció Messi quien se reencontró con la inspiración. El pase para el 0-2 fue auténtica artesanía. Marcaron los tres ases y a la fiesta se unieron Rakitic y sobre todo, Bartra quien desde el centro del campo se marchó hasta el área para batir a Fernández, guardameta silbado por algunos aficionados por la goleada sin tener en cuenta que fue fusilado al anochecer.

Tuvo más suspense el encuentro de San Mamés aunque el juego no fue para echar cohetes. El conjunto madrileño tenía la obligación de ganar para seguir pegado al Barça y el Athletic necesitaba la victoria para perseguir al Villarreal en la cuarta plaza. Fernando Torres, que parece haber recuperado su mejor forma marcó de cabeza en remate clásico de ariete. Los colíderes aguardaron lo que pudiera suceder en el Bernabéu. Ellos ya habían cumplido su misión.

El Atlético se defendió bien pese a la lesión de Godín. El Athletic notó más la baja de Aduriz. En los acosos con balones aéreos no tuvo rematador.