El Valencia ofrece la Liga a tres

El Barcelona, que hace dos meses marcaba goles casi sin darse cuenta, que encontraba a las defensas contrarias siempre perdidas y que con su juego ponía al conjunto adversario a perseguir sombras, ha perdido cuatro partidos de los últimos cinco jugados. Ha encadenado tres derrotas consecutivas y es líder con la compañía del Atlético y el Madrid pisándole los talones. El partido del Camp Nou fue, sin duda, uno de los mejores de la temporada. Ambos protagonistas brindaron juego emotivo, vibrante y de los que no se decide hasta el último instante El Barça, como había apuntado en los más recientes encuentros, ha entrado en barrena.

Ganó el Madrid el sábado y venció el Atlético el domingo por la tarde. Al atardecer jugaba el Barcelona y la Liga estaba en juego porque los dos perseguidores se habían acercado más todavía. El Barça en el primer cuarto de hora tuvo tres claras ocasiones de gol y las marró. Messi y Suárez las tuvieron a modo. Neymar se plantó solo ante Alves y la vaselina se la interceptó el guardameta valencianista. Tuvo otra Suárez y el Valencia, que había tenido su oportunidad desperdiciada por Rodrigo, se encontró un contragolpe por la izquierda que Siqueira resolvió con tiro que Rakitic desvió y llegó el primer tanto.

Dos ocasiones más creó el equipo barcelonés y tampoco acertó. A ello contribuyó notablemente el portero del Valencia, que mostró su repertorio de reflejos. Malbaratadas las oportunidades de los primeros minutos el Barça aflojó. Perdida la velocidad con la que había desbordado, el Valencia creyó en su triunfo y aunque continuó acorralado, no desaprovechó los momentos de acudir a visitar a Bravo. Ya estaba visto el cartelón de la prolongación del juego cuando el Valencia hizo su mejor jugada. Parejo, tantas veces reprobado en Mestalla, le pasó la pelota a Santi Mina quien no dudó y puso el 0-2 que era, al tiempo, el rojo vivo de la Liga.

Mascherano y Piqué fueron los dos grandes héroes barcelonistas, pero fueron insuficientes para derrotar al Valencia que vengó en Liga el descalabró de la Copa; el 7-0 que encajó cuando estaba dirigido por Gary Neville. El Valencia actual juega con más sentido, crea acciones defensivas con firmeza y busca el contragolpe con peligro. Este Valencia no se parece al que ha encocorado a sus seguidores en Mestalla. Su triunfo estuvo asentado, fundamentalmente, en la zaga. Se defendió con orden y cuando el Barça buscó el gol casi desesperadamente, que llegó en jugada entre Messi, Alba y remate de Messi, creó una barrera por la que era casi imposible penetrar.

El derrotado no jugó mal aunque le sobraron dudas en el pase, pecó de excesiva ansiedad y contó con el falló brutal del ataque en el que Suárez cayó constantemente en fuera de juego y Neymar a quien lo más prudente habría sido darle descanso. No sólo no ayudó, sino que con sus obtusas ideas perjudicó a su equipo. El problema grave del Barça es su carencia de buen fondo de armario. Las sustituciones con canteranos no ayudan como antaño cuando surgió una generación extraordinaria.

Posdata. Messi también falla libres directos. Con ellos hallaba el Barça las victorias. En los últimos partidos no ha sido el salvador.