A la semifinal, con tres goles de Cristiano

Los filósofos del borceguí suelen decir que en ocasiones como la de anoche en el Bernabéu, cuando hay que remontar resultado adverso, no se debe pretender marcar el segundo gol antes que el primero. Y sucedió que el Madrid igualó la eliminatoria de manera que casi fue difícil distinguir el primer tanto del segundo dado que fueron marcados en dos minutos y sin que el Wolsfburgo se enterara de que ante un conjunto como el madridista no se puede salir a contemporizar. La remontada fue un hecho. Esta vez no cabe afirmar que Cristiano se anula en los grandes acontecimientos. Anoche marcó los tres goles que valieron el pase a semifinales.

Sin necesidad de hacer encuestas entre aficionados y medios informativos está consensuado que fue un error alinear a Danilo en Alemania. Allí Draxler se lo cenó. Ayer, Zidane, que debió oír a la población civil, se encomendó a Carvajal y acertó plenamente. Para empezar participó en la consecuencia de los dos goles. A Draxler no le concedió un palmo de terreno y, desgraciadamente, hasta le causó el llamado bocadillo del que se tuvo que retirar. Con Carvajal el equipo tiene mejor defensa y más jugadas de ataque. El cambio fue el acierto del entrenador. Lo demás dependía de los futbolistas.

El Madrid padece una especie de síndrome de las segundas partes en las que pierde fuelle. Ayer empezó conceder el balón y espacios mucho antes. Pareció que haber igualado la eliminatoria era cuanto se pretendía conseguir. Craso error porque un tanto del Wolsfburgo podía echar por tierra el ansiado pase a las semifinales. Bruno Henrique tuvo en sus pies una clarísima ocasión de gol y la marró. Con anterioridad, había tenido que intervenir Keylor y la placidez madridista concedió nuevos impulsos a los germanos. Estos se percataron de que la eliminatoria se les iba de la mano después de haber salido sin ansias atacantes y el juego cambió de intensidad.

El descanso cambió el espíritu madridista. Salió con la idea de no conceder oportunidades los germanos y el juego creció en velocidad. El tercer tanto, de libre directo de Cristiano ¡aleluya! cambió el rumbo. El Wolfsburgo reaccionó porque estaba eliminado. El Madrid trató de defenderse con orden y al tiempo intentó aprovechar los espacios que los adversarios dejaban con sus ataques. En el tramo final era más probable la cuarta diana madridista que el tanto que clasificara a los alemanes.

Posdata. Antes del comienzo se guardó un minuto de silencio en recuerdo de Pedro de Felipe, miembro del equipo campeón de Europa en 1966 (la sexta). De aquél conjunto ye-yé ya han faltado Betancor, Grosso, Zoco y Velázquez. Héroes no olvidados.