El clavo ardiendo

Ha llegado la hora de la verdad. Ya no valen cuatro pases por la cara. Es obligado matar de estocada para poder dar la vuelta al ruedo. Hoy toca al Real Madrid lucirse ante el Wolsfburgo, que le ganó por 2-0 en el partido de ida. Mañana será el turno de Atlético-Barça. Los tres se juegan parte de la gloria de la temporada. Dado que el Barcelona es finalista de Copa y aún tiene ventajas en la Liga, la eliminación en Liga de Campeones sería dolorosa, pero menos. La cornada más grave sería la del conjunto madridista. Le urge aferrarse a un final ambicioso.

El equipo madridista no ha triunfado en Liga, al menos por el momento, y sólo podría hacerlo en el caso de que los dos que le preceden en la tabla quemaran sus naves lo que parece poco probable. La copa europea es el clavo ardiendo.

En vísperas de partidos importantes, como el que ha disputar ante los germanos, en los medios informativos crecen los eslóganes sobre la remontada, las noches mágicas del Bernabéu y las alusiones al difunto y siempre bien recordado por los merengues, Juanito, como si éste fuera el santo y seña necesario para resolver un problema tan grave como el actual. Se alienta a las masas y se crispa el ambiente porque se lleva al ánimo de las gentes que la hazaña es posible y depende de la comunión de las gentes en las gradas y el empuje de los futbolistas en el césped.

El forofismo reclama el apoyo de los aficionados, el entusiasmo en las gradas, el empuje desde el comienzo y ello no deja de ser falacia. El éxito, la eliminación del equipo alemán no está en los gritos de los seguidores, sino en el coraje de los futbolistas, la mayoría de los cuales, más de una vez se han encogido. En Wolfsdburgo, sin ir más lejos. Hoy tienen la oportunidad de recuperar la confianza de los suyos. Corriendo y metiendo la pierna. Hay que disputar cada balón a los contrarios. Hoy es su día.