¿Qué hubo del dulce encanto del zinedismo?

Con el juego exhibido por el Barcelona en sus últimas apariciones no se puede ser campeón de Europa. Con el del Atlético, tampoco. Con el del Madrid, menos. El futuro de los representantes españoles en Europa es muy incierto. El Barcelona tiene la ventaja de que, salvo excepciones, las más recientes, suele saber a qué juega. El Atlético, aunque es el menos lucido, tiene muy claras sus ideas y aquello que mejor sabe hacer lo realiza casi siempre. El Madrid no posee un fútbol que mejore lo que hizo Ancelotti ni lo que propuso Benítez. El dulce encanto del zinedismo ha sido, al menos momentáneamente, un soplo pasajero. Queda el consuelo de que Barça o Atlético seguirá.
El Barça perdió en casa con el Madrid y venció con apuros al Atlético y se puede esperar que recupere sus esencias salvo que ello tarde mucho en suceder y ya no haya remedido a sus males. Los colchoneros se la jugarán en el Calderón a su manera, a base de disputar cada pelota, a correr sin descanso, a mantener defensa correosa y contragolpe de poco gol, pero siempre peligroso.

Lo más sorprendente de lo sucedido de Liga de Campeones ha sido la actuación del Madrid en Wolsfburgo. Se la conocían sus mediocridades en los partidos que disputa fuera del Bernabéu y lo de esta ocasión ha estado más allá de lo previsible. El Madrid está si ánimo, sin fuerza mental, sin ánimo para no perder la cara ante el contrario. Es como el torero que da cuatro pases por la cara enmendándose y matando de media con vómito. Ya no quedan escusas como la del virus FIFA, ni nada que se le parezca. Si los tres ases barcelonistas viajaron a Suramérica, Cristiano no pasó de Portugal, Benzema no jugó con Francia y Bale se quedó en Madrid. Aquí quedan pocas coartadas a que recurrir.

Se puede manejar la idea de que hay un bache en fechas similares a las vividas y que la recuperación queda para la parte definitiva del campeonato. Luis Aragonés decía que las ligas se ganan en las últimas semanas, pero tal argumentó es baladí en Liga de Campeones porque aquí no hay puntos en juego. Las eliminatorias no tienen remedido posterior. No se puede enmendar retroactivamente. Barça, Atlético y Madrid sólo disponen de una oportunidad. Vencer o morir.

Posdata. El madridismo recurrirá a la épica. Mejor sería que los futbolistas lo hicieran por la ética. La que les obliga por sus estratosféricos salarios.