El Madrid, sin ímpetu y de paseo en Wolfsburgo

Ninguno de los mejores jugadores de la historia habría ganado un partido complicado sin correr. Hemos visto dos encuentros del Barcelona en los que a ritmo lento ha cosechado una derrota y una victoria poco heroica ante el Atlético. El Madrid no tomó nota de lo que hizo en el Camp Nou. Allí luchó en la segunda mitad y se adjudicó la victoria. Ayer, en Wolfsburgo, había mucho en juego y el equipo se lo tomó con calma. Como en otras ocasiones dio la impresión de que abonaba el encuentro a beneficio de inventario. Julian Draxler casi fue suficiente para que el equipo alemán tomara ventaja de dos goles, y lo que es peor, dejó al Madrid con una estampa impropia de quien desea vencer.

Al Madrid le faltó espíritu de lucha para oponerse al conjunto germano. Los jugadorers no hicieron lo que predicó Zidane en su día, es decir, meter la pierna. Durante toda la primera mitad no se batieron con el contrario por la posesión de las pelotas en que podía haber disputa. El bombo de la UEFA dio al Wolfsburgo como adversario y era uno de los dos más deseados. Se creyó que una eliminatoria de cuartos con un enemigo deseado era cosa de la vieja historia de las bolas frías y calientes. Si tal hubiera sucedido habría que apalear a quien hubiera urdido tal ardid. El Wolfsburgo no fue la perita en dulce que algunos creyeron.

Los conjuntos alemanes nunca han sido adversarios fáciles. Hubo un tiempo en que cada confrontación acababa con derrota y, en ocasiones, humillante. Aquel síndrome hace tiempo que desapareció del Bernabéu y de ahí que ahora se considerara que en los cuartos de final había habido fortuna. En medio tiempo se vislumbró el Madrid de los partidos d e fuera de casa en los que ha ganado muy apuradamente y sin demostrar su superioridad.

Los germanos optaron por conservar y en la segunda parte únicamente buscaron el contragolpe esporádico. Se conformaron con la ventaja adquirida. Les pareció suficiente y contra el Madrid es peligroso porque en el Bernabéu el conjunto es muy distinto. El juego careció de tensión. Sin embargo los madridistas no apuraron sus posibilidades y tras unos pocos intentos volvieron a la calma. Los momentos más interesantes fueron casi suspiros. Para ganar la Liga de Campeones hay que poner, como para asaltar torreones, hacen falta más Quiñones, que dijo don Pedro Muñoz Seca.

Posdata. ¿Dónde está el mensaje regenerador de Zidane?