No fue solo el virus FIFA

Con buena voluntad se puede aceptar con el Barcelona derrotado por el Real Madrid acusó el virus FIFA. Es decir, los largos desplazamientos y los cambios horarios que sufrieron sus tres grandes estrellas. Evidentemente, ninguna de las tres estuvo a su altura habitual. Ciertamente, no fueron las únicas bajas sensibles en el rendimiento del equipo. También convendría preguntarse por la labor de Busquets, que no fue la suya y la de Iniesta, igualmente por debajo de sus cualidades.

De la misma manera que en otras ocasiones se ponderaba el magnífico rendimiento del juego de conjunto, de la labor solidaria de sus hombres, en la presente ocasión hay que afirmar que el fallo fue comunitario. Y por si faltaba algo a Luis Enrique se le ocurrió cambiar a Rakitic por Arda Turan. El croata da la cara siempre y el turco nunca rindió plenamente en el Atlético y en el Barça no se ha ganado un sobresaliente.

La derrota del Barça podría ser considerada puro accidente, un tropiezo ante un adversario bien cualificado. Perder con el Madrid no es para mesarse los cabellos porque ello sería ningunear a los vencedores. De acuerdo con el entrenador, el equipo debe pasar página. Olvidar lo sucedido y concienzarse de que ante el Atlético hay que jugar sin complejos, remontando la moral.

La gran incógnita del primer partido de la eliminatoria reside justamente en la capacidad de reacción que tenga el Barça. En partido tan importante, en cualquier momento era necesario hacerse a la idea de que para vencer habrá que sufrir. Marcarle goles al Atlético, aunque tenga la defensa en mantillas, siempre es difícil. Los jugadores rojiblancos mantienen siempre ardor guerrero como cantan los soldados de infantería gracias al himno del maestro Diaz Giles. Nunca es fácil derrotar a los del Calderón aunque en alguna ocasión se lleven una goleada del Camp Nou. Esta vez da la impresión de que las fuerzas están bastante igualadas. Por una parte está el ingenio, el juego imaginativo y, por otra, el espíritu de lucha, el valor constante para meter la pierna. El Atlético, desde los tiempos de Luis Aragonés, ha mantenido su mayor virtud en el contragolpe y a la defensa azulgrana se le pone en más de un compromiso precisamente por su dedicación atacante a veces más que defensiva.

El Barça necesita recuperar las razones por las cuales se ha llegado a considerar el mejor equipo del mundo. El Atlético, como hizo el Madrid, tratará de demostrar que no es invencible. Y la eliminatoria es a dos partidos.