El Barça malbarató el homenaje a Cruyff

El Barça no homenajeó a Johan Cruyff, con el resultado; Messi no se pareció a Messi, Neymar se embarulló solo y Luis Suárez falló el gol más fácil de su vida. EL Madrid fue poco Madrid en el primer tiempo y se agrandó en el segundo. Cristiano no brilló excesivamente aunque marcó el gol del triunfo y hubo momentos en que tampoco se pareció a si mismo porque se le vio en el área de Navas defendiendo como si fuera un jugador habitualmente distinguido por su capacidad de sacrificio.

El Barça se empequeñeció al tiempo que el Madrid creció en espíritu. Los azulgrana salieron a jugar con el convencimiento de que eran superiores y no les bastó manejar la pelota durante la primera mitad. El conjunto madrileño estuvo medio partido acongojado, con espíritu defensivo y aguardando a que escampara. Tuvo estampa de equipo pequeño mientras cedió el mando al adversario y se atrincheró en su parcela. Luego se percató de que podía ganar y lo hizo. Venció el sentimiento de vitoria que sacó a relucir en la segunda parte.

Coincido con algunos entrenadores, entre ellos Fabio Capello, a quienes no agradan los festejos de los prolegómenos del partido. Una vez más se confirmó que los festejos, los homenajes, las celebraciones no acaban siendo el mejor espíritu para afrontar el juego. El espíritu de Johan Cruyff no fue el de sus grandes gestas, sino el de aquellas temporadas en que se dedicó a sacar de banda y lanzar los “friquis” que entonces aún decían los clásicos.

A los azulgrana nunca le ha servido el dominio de la pelota si al tiempo no se ha jugado con velocidad. La parsimonia en el centro del campo, la abundancia de pases horizontales posibilitan la defensa del contrario. Suponiendo que Zidane planteara la lucha tal y como le resultó, es evidente que en ello tuvo que ver tanto el acierto de los suyos como la inoperancia de los contrarios. Los madridistas taponaron casi todo el tiempo el juego de las paredes que intentaron Messi y Neymar y apenas sufrieron por las bandas a pesar de los intentos de Alves y Alba. Fue la precariedad de estos avances por las alas lo que cortó las posibilidades de gol a los anfitriones.

Benítez fue muy criticado por su querencia por ciertos jugadores como Casemiro y éste fue pieza fundamental en el centro del campo de los suyos para evitar los ataques de Messi, que anduvo menos fino que en otras ocasiones porque se empecinó en llevar el balón en los pies con demasía.

Durante gran parte de la contienda hubo fútbol de estudio. Ambos conjuntos se temían en demasía y ello les obligaba a jugar sin alegría. El Madrid las tuvo siempre por la banda Bale. Lo habitual es que quienes se enfrentan a los azulgrana se esfuercen y acaben agotándose al tener que perseguir sombras. En estas ocasión quienes se cansaron más y acabaron pagando el estrés fueron los locales. Los madridistas supieron echar su cuarto a espadas justamente cuando vieron que delante había un grupo que se desleía cual azucarillo.

Nunca se había visto un Barça tan deshilachado. Supieron verlo los que teóricamente estaban desahuciados de la Liga y con su triunfo le dieron a esta cierto interés. El clásico respondió a la tradición de que no existen favoritos incuestionables. Entre los dos grandes no merece la pena apostar. El 0-4 de la primera vuelta no era presumible. El 1-2 del Camp Nou, tampoco. La historia sigue. Y el Atlético más cerca del Barça. El Madrid aún queda a siete puntos más el gol average.

Posdata. Pako Ayestarán tampoco parece la solución para el Valencia. Sobre todo si como en Las Palmas comete los mismos errores que Gary Neville en la alineación.