Más que Cruyff y duelo Messi-Cristiano

El Barcelona-Madrid no es sólo el gran homenaje a Johan Cruyff. Tampoco es el duelo entre Messi y Cristiano. No se puede hablar como otras veces de que la Liga está en juego, Los clásicos están siempre más allá de las circunstancias del momento. Estos partidos tienen cargas añadidas. El Barça siempre ha significado un apoyo para el catalanismo y el Madrid, por su política tradicional, ha representado parte del poder central.

El Barça, que bien definió Narcís de Carreras como “mes que un club”, ha hecho gala de ello. El Madrid también es más que un club aunque se pretenda disimular y guardar para la entidad el espíritu puro del deporte. El palco del Bernabéu tiene mucho más peso político, económico y social que el del Camp Nou. Ramón Mendoza me confesó un día que prefería ser presidente del Madrid que ministro. Su poder la permitía manejarse sin los problemas que habría tenido desde un ministerio.

En Barcelona, la gran condición social se alcanzaba con palco en el Liceo. Socialmente sigue siendo signo de distinción acudir a la gran sala musical de España, pero los políticos y los hombres de negocios catalanes prefieren codearse con los habituales de la Lonja del estadio. Este palco da más lustre que el del Liceo.

Los jugadores que se enfrenten este sábado, seguramente no tendrán el menor conocimiento de los avatares que condicionan sus dos entidades. Ellos buscarán ganar el partido porque en ello hay una pugna en la que cuentan mucho los sentimientos. Cada futbolista representa la pasión de miles de seguidores. Una temporada mediocre siempre se salva si se gana al gran adversario. En ello está el Madrid como los años en que el Barça salvaba el año con el gol de Rexach que justificaba toda la temporada.

En el palco estarán presentes los presidentes vivos, los hombres que han presidido el club en diversas épocas en las que ha habido tantas alegrías como tristezas. Todos desearán el triunfo, pero más que nadie, Josep María Bartomeu, actual mandatario, que no es precisamente el hombre más querido por dirigentes anteriores como Joan Laporta y Sandro Rosell. Por la memoria de Cruyff y la deseada victoria ante el Madrid en el palco no habrá más puñaladas de las que habríamos visto en otra ocasión.

Del fútbol, del juego, de los que hagan los protagonistas en el césped hablaremos después. Esta vez parece lo menos importante.

Posdata. ¿Cuántos años necesitará Bale para que diga cuatro palabras en castellano? En Barcelona hasta los foráneos, como el difunto Cruyff, hablan catalán.