El Barça de Luis Enrique es distinto

El fallecimiento de Johan Cruyff ha venido a resucitar las ideas que tenía del fútbol; se ha afirmado que Guardiola tenía en su librillo las lecciones recibidas y durante un tiempo se ha predicado que Luis Enrique estaba obligado a mantener el estilo, a no cambiarlo. Era intocable. Era la esencia del equipo y existía la obligación de respetarlo. El Barça de Guardiola no era la copia exacta de lo que pensaba Cruyff y Luis Enrique no tiene mucho que ver con la herencia recibida. En el fútbol, como en cualquier otra faceta, la evolución es necesaria y casi siempre viene a resultar un avance. El equipo que dirige Luis Enrique es distinto y no peor, sino todo lo contrario porque tiene variantes que lo hacen más divertido en muchas facetas del partido.

El Barça, aun con Luis Enrique, de vez en cuando tiene querencia al juego almibarado, al toque, al manejo del balón aunque no sea en avance. La posesión de la pelota es síntoma de superioridad y sin embargo, tal estilo, el pase horizontal, la parsimonia no siempre resulta efectiva. Cualquier estilo de juego se invalida con la lentitud. La rapidez en el desplazamiento tanto en ataque como en defensa favorece notablemente.

El fútbol se ennoblece cuando ante las dificultades para el avance ante un conjunto que se atrinchera se buscan los ataques por las bandas. Y, además, en los momentos que el adversario aguarda lentitud en el ataque se le puede descomponer defensivamente buscando el contragolpe. El Barça de Messi puede seguir jugando al toque y también buscando con pases largos las entradas de Jordi Alba y Alves y las carreras de Neymar y Luis Suárez.

Los dos cambios fundamentales en el juego barcelonista han sido la presencia de Luis Suárez, que arrastra a los centrales y las arrancadas de Neymar. Ambos distraen a las defensas y ello libra a Messi de defensores empeñados en cortarle el paso.

Posdata. Zidane tiene ante sí el primer gran reto: su primer clásico como entrenador. Florentino necesita que su entrenador preferido triunfe.