Cruyff, tratado como el mejor del mundo

Johan Cruyff no ha sido el mejor jugador del mundo aunque como a tal se le está considerando. No ha inventado el fútbol, como algunos se han atrevido a decir, aunque sí ha estado en la orla de los grandes mitos históricos. En el podio están Pelé, DI Stéfano y Maradona. Él está en la cuarta plaza y de ella, probablemente le acabará desplazando Lionel Messi que también está en el santoral del Barcelona. Morirse suele proporcionar más elogios de los que se ha tenido en vida. Cruyff merece toda clase de aplausos como futbolista y entrenador y en las horas de la muerte tampoco es momento para cargarle con errores cometidos en ambas facetas. En todo caso sus virtudes han estado muy por encima de los momentos en que ha podido ser discutido.
Pelé fue el jugador que encarnó la plasticidad junto a la eficacia. Di Stéfano fue el jugador total, el que hacía posible defender y atacar sin tiempos intermedios. Maradona ha sido la mezcla de lo excelso y lo perverso. De Di Stéfano siempre se ha dicho que tuvo dos cuestiones en contra: no ganar un Mundial y tener televisión en blanco y negro cuando, además, este aparato no estaba en todos los hogares. A Di Stéfano había que ir a verle a casinos o casas de amigos privilegiados. Pelé y Maradona ya estaban en todos los hogares.

De Cruyff se ha dicho que cambió el fútbol lo cual es cierto a medias porque sus excelencias procedieron del Ajax que dirigió Rinus Michels y que maravillaron al mundo en los años setenta. El fútbol total lo crearon en el Ajax, junto a Cruyff unos cuantos jugadores que se impusieron con su juego a los mejores equipos del continente.

A Johan también le faltó ganar un Mundial y de la derrota de Holanda ante Alemania en la final de Múnich cuando en cinco minutos ya llevaba la ventaja del gol de penalti marcado por Neeskens, se le culpó en parte porque se echó atrás, no fue el esperado protagonista y con ello Beckenbauer y compañía se hicieron con el título.

Cruyff sentó plaza de jugador excepcional. Recogió la leyenda de Kubala jugador también idolatrado, y hasta el final de su vida Kubala sintió siempre el calor del barcelonismo aunque tuvo la etapa discutida de su paso por el Espanyol donde recaló al no ser mantenido en el Barça. Cruyff también tuvo su momento de distanciamiento y acabó fichando por el Levante, en Segunda, cuando el equipo pretendía ascender. Eso sí, también de azulgrana.

Cruyff se dejó querer por ciertas corrientes catalanistas y con la victoria en el Bernabéu, en 1974, se llegó a decir que había hecho más por Cataluña que los políticos. En esa temporada, el Barça ganó 0-5 en el estadio madridista con Santiago Bernabéu en el palco y la manifestación en Las Ramblas fue extraordinaria. Un baloncestista salió a la calle gritando: “Ya puedo morirme tranquilo”. La “Demencia” de Estudiantes en la cancha de baloncesto cantó: “Cinco lobitos tiene la loba/ cinco golitos metió el Barcelona/ dos de Asensi, uno de Cruyff/ uno Juan Carlos y otro, Sotil”

Cruyff hizo en el Barcelona el papel que había protagonizado con anterioridad Di Stéfano en el Madrid. A partir de 1953, Si Stéfano llevó al Madrid de las copas de Europa y su grandeza creció internacionalmente. El orgullo madridista nació con don Alfredo. El barcelonista, con Kubala y, posteriormente y en mayor grado, con el holandés.

Cruyff impuso en el Camp Nou un tipo de fútbol que ha sido escuela mundial. El juego con el que la selección española ha ganado dos Eurocopas y un Mundial nace en el Barça. A Cruyff le sucedió Guardiola en los conceptos. Si éste logró récord de títulos, los barcelonistas siempre recuerdan aquellos cuatro ligas ganadas consecutivamente aunque dos de ellas se las regaló el Tenerife dirigido por Valdano, que hizo el imposible de vencer al Madrid con lo que no hubo manifestación en Cibeles y sí en Canaletas.

Los homenajes de tantos clubes mundiales en memoria de Johan son la emoción por un personaje auténticamente singular en lo deportivo y humano. Su muerte es dolor para todos los amantes del fútbol. Aún estaba para dar consejos sobre el fútbol que concebía.