El cuarto plantó cara el líder

El Barcelona tiene cien mil socios; el Villarreal, veinte mil. El Barça tiene un presupuesto de más de 500 millones de euros; el Villarreal, de 60. Alrededor del club barcelonés hay millones de posibles espectadores. En los aledaños de Villarreal, como mucho, medio millón. El club catalán es aspirante a campeón cada año y el Villarreal no puede soñar con ello. La entidad azulgrana tiene más de cien años de historia y la amarilla tiene apenas sesenta años.

Ayer las diferencias sociales quedaron difuminadas con el empate a dos goles. Entre ambos contendientes existe la naturaleza habitual que hay en varios países europeos en que los campeones comienzan el campeonato con vitola de ello. En España tal vez más que en ningún país. Y, sin embargo, los resultados de vez en cuando son inesperados. Se adelantó el Barça con gol de penalti incluido que esta vez no marró Neymar. El Villarreal reaccionó brillantemente e igualó. Lo mereció.

Fue gran partido de fútbol lo visto en El Madrigal. Fue un escándalo la actuación del árbitro murciano, José María Sánchez Martínez, cuya actuación fue tan funesta que hizo creer que ha pasado a ser miembro del cuadro de honor de Sánchez Arminio, el peor dirigente arbitral que ha tenido el fútbol español. También se puede pensar que quiere ser árbitro de cámara del Barça. Tampoco se lució Estrada Fernández en el Bernabéu. ¡Vaya día!

El empate no fue pinchazo para el líder dado que jugó contra el cuarto de la competición. Sorprendente fue la derrota del Atlético en Gijón donde el Sporting se está jugando la permanencia en Primera. Se puede comenzar a pensar que a los colchoneros les comienza a interesar mucho más la Liga de Campeones en la que tiene reto tan trascendental como enfrentarse al Barça. Para el líder, la pérdida de dos puntos no es preocupante. Al Atlético le saca uno más. El Madrid aun está a diez y ha de visitar el Camp Nou.

El Madrid ofreció a su parroquia más entusiasmo del ofrecido en Las Palmas. El público pide que, al menos, haya decisión, entrega y deseos de triunfo. Jugar un fútbol que guste es más difícil cada día. Sigue siendo un grupo de futbolistas descohesionados. No hay idea colectiva. Benzema marcó a los seis minutos con lo que el partido se encarriló prontamente. Tres franceses protagonizaron una jugada que pudo haber tenido trascendencia. Varane le hizo penalti a Ramí y Gameiro no consiguió batir a Keylor Navas que, como casi todos los porteros, se adelantó y cortó la trayectoria de la pelota. Cristiano tampoco acertó con su oportunidad. Envió el balón a la grada. Luego enmendó el error.

La jornada no ha sido muy propicia para Atlético y Barcelona. Sin embargo, la vida sigue casi igual. Hasta para el Sevilla que fuera de casa no es fiable.

Posdata. ¿Para qué gritan en Mestalla el Gary vete ya? Es inútil porque es socio y amigo del amo. Peter Lim es protagonista de cuentos chinos.