Felipe Reyes, al rescate de Cristiano

El equipo de baloncesto salió al rescate del Real Madrid. Perdido en lontananza el Barcelona y superado por el Atlético, a la Casa Blanca sólo le queda como gran ilusión la Liga de Campeones. Es la coartada con la que va a vivir el club. Tras el 0-2 de Roma el pase a la siguiente ronda parece asegurado. El conjunto, con Benítez, ni con Zidane ofrece grandes seguridades, pero lo que parece hábito en la competición nacional se rompe en el torneo europeo. Aquí si gana fuera de casa.

En el baloncesto no hay saltos como en el fútbol. Al entrenador, Pablo Laso, se le ha dado la oportunidad de permanecer en el club mucho más de los que suelen hacer sus colegas balompédicos. Tampoco hay ídolos a los que contentar. No hay egos que condicionen el juego. Hay más cohesión, más solidaridad en el juego. El baloncesto del Madrid fue joya de la corona en los tiempos en que Raimundo Saporta llevaba el mando. La conquista de ahora no es hecho más o menos circunstancial. Con Pedro Ferrándiz en el banquillo, si mal no recuerdo, el Madrid ganó once ligas seguidas. La única que perdió, el casi mítico entrenador, fue por la derrota que el infligió Estudiantes.

El Madrid nunca perdonó al equipo colegial y se ha pasado la vida quitándoles jugadores porque el dinero está por encima de la pasión de los alumnos del Ramiro de Maeztu. Los Ramos ya supieron lo que era la emigración. En el equipo campeón el capitán, Felipe Reyes, nació y creció en la cantera estudiantil. Lo mismo que Sergio Rodríguez. Quien manda en los despachos es Alberto Herreros también hecho gran jugador en la escuela aledaña a la Residencia de la Institución Libre de Enseñanza. Para más datos, programas de mano: el entrenador del equipo subcampeón, Aito García Reneses también surgió de La Nevera estudiantil.

El paseo por Ayuntamiento y Comunidad dio motivos para que Florentino Pérez se solazara con un conjunto que, según se desprende de sus palabras, no conjuga con los valores de los futbolistas. Los de la canasta están por encima de sus compañeros del Bernabéu donde, presumiblemente, aparecerán en el césped el próximo sábado antes del derbi, para callar el disgusto de quienes sufrieron nueva decepción con lo sucedido en Málaga. El baloncesto tal vez librará de los silbidos a Cristiano y compañía.

Posdata. El Barça gana aun cuando juega mal como en Las Palmas.