En Roma mostró sus cartas europeas

El Madrid comenzó la parte seria del espectáculo europeo con triunfo en Roma lo que le coloca en condiciones favorables para pasar la ronda. Ganó en el estadio Olímpico romano media hora después de que el Barcelona ganara en Gijón y se pusiera a siete puntos de ventaja. El Barça ya le saca seis al Atlético y doce al Villarreal que completa el cuarteto para la próxima campaña continental. El Madrid fue muy superior en Roma y los goles de Cristiano, en jugada extraordinaria, y de Jesé, en acción no menos meritoria, pusieron la eliminatoria muy de cara. Definitivamente, los madridistas ya pueden tener la coartada europea para obviar lo de la Liga española.

Spalleti, entrenador de la Roma prescindió de Totti, Keita y Maicon. Cambió la veteranía, la sabiduría, por la juventud y el empuje. Toda su ambición se centró en evitar el juego madridista y buscar las contras con Salah y Perotti. El Madrid dominó más, tuvo más posesión de balón y no creó muchas ocasiones de gol. Los dos guardametas durante toda la primera parte fueron espectadores de excepción. Solamente Navas tuvo un apuro en las postrimerías de este tiempo ocasión de gol romanista que salvó Varane.

El juego se basó en la presión. Ambos conjuntos la ejercieron para evitar las combinaciones del contrario. El Madrid, pese a que por la banda de Marcelo llegaron los mejores ataques de la Roma fue el defensa brasileño quien colaboró más en los ataques.

El Madrid no creó durante los primeros cuarenta y cinco minutos ocasiones de gol y tampoco ejerció un fútbol que pueda definirse. La nota del partido tal vez fue la poca participación de Benzema y la actividad de Cristiano, que buscó crear jugadas de ataque por el centro. No es su condición futbolística equiparable en este sentido a Messi y, consecuentemente, debe dedicarse a lo suyo que son los goles. Ciertamente, ni él, ni Benzema, tuvieron durante todo el primer tiempo ocasiones para mostrar sus capacidades goleadoras.

Con el cambio de posición del portugués, más arrimado a la banda, el ataque madridista creció ostensiblemente. De ahí surgieron los mejores contragolpes y, consecuentemente, su tanto. Tampoco James anduvo con facilidades en busca el tanto e igualmente mejoró en la segunda mitad. Modric no pudo jugar a sus anchas porque los contrarios conocen sobradamente que el equipo se mueve mejor cuando es él quien toma la batuta y aún así fue pieza fundamental en el engranaje de su equipo. Con Kross hubo aguante en el centro e Isco apenas creó problemas a la zaga romanista a pesar de que hubo ocasiones en que se combinó bien con Marcelo.

El Madrid, que en otras ocasiones parece cansado y aburrido en las segundas partes, esta vez jugó con más ímpetu, con más peligro. Hubo minutos en que pareció que se repetían los instantes más brillantes del Bernabéu.

Posdata No se le podrá decir a Cristiano que marca pocos goles fuera de casa y que se esconde en las grandes ocasiones. Estuvo medio gris al comienzo y fue fundamental en la segunda parte.