Villar no puede recurrir a la injerencia política

Villar

Ángel María Villar ha vivido más de veinte años en el punto de mira de algunos dirigentes, ciertos clubes de fútbol y medios de comunicación. Ha tenido que resistir múltiples embates para agarrarse al puesto de mando, que le ha proporcionado pingues beneficios. Ha sumado a sus salarios como presidente de la Federación Española los acumulados por sus puestos en FIFA y UEFA, con las correspondientes partidas de dietas. Pero no han sido los dineros que ha ingresado lo que han motivado distintas querellas, sino algunas de sus actuaciones que no han podido ser bien vistas por los gobiernos con los que le ha tocado convivir. Esta vez podría ser inhabilitado y no podría recurrir a culpar al Gobierno de injerencia política.

Ahora es, por vez primera, el momento en que puede sufrir una cornada grave con varias trayectorias. De ellas no le salvara ni siquiera su coadjutor, el canario Juan Padrón, por cuya defensa y supuesta fidelidad ha tenido que decir misa en oficios más que heterodoxos. Algunos de ellos, en este momento, son cuestión ya de los tribunales, amén de lo que estudie y decrete el Consejo Superior de Deportes al que ha intentado ningunear en cuantos acuerdos ha habido con la Liga de Fútbol Profesional en lo tocante a derechos televisivos pongamos por caso.

Villar ha logrado reunir a su alrededor gentes que le han agradecido sus puestos de trabajo, sus designaciones como miembros de la Federación y detentadores de honores no siempre merecidos. Junto a sus fieles se han producido dos hechos que han roto el supuesto buen manejo de sus colaboradores. Gerardo González, que fue Secretario General de la Federación, salió del puesto, con generosa indemnización y en el acto, no en diferido, y finalmente se convirtió en adversario para optar a la presidencia. No hubo nada que hacer porque Villar ha sabido siempre manejar los votos, los que le han dado el poder durante veintiocho años. Ahora, ha debido pensar que el actual Secretario General, Jorge Pérez, que ha anunciado su candidatura puede ser mayor enemigo que González y por ello incluso ha reducido el número de votantes de la asamblea con lo que ha restado poder al futbol profesional, que no le tolera.

Villar ha de responder ante el Consejo por hechos considerados irregulares: los apoyos financieros al Recreativo de Huelva y al Marino, el club de Padrón, que se beneficiaron de préstamos inadecuados. Miguel Cardenal, Secretario de Estado para el Deporte no le permitirá salir de rositas en asuntos tan delicados. Esta vez no valdrá la amenaza de descalificar a la selección española, como hizo en vísperas de la conquista de la Eurocopa. Esta vez ni FIFA ni UEFA pueden ejercer ninguna presión. Sobre todo, porque muchos de sus miembros ya están en la cárcel. El propio Villar está en el punto de mira de quienes examinan las corruptelas de los miembros de las mismas, y también, el modo en que se concedieron los Mundiales Rusia y Qatar.

Posdata. Villar permitió que desapareciera el Huracán valenciano, de Segunda B, porque los jugadores, abandonados, no podían seguir pagando las costas arbitrales. La Federación de Villar tampoco somos todos.

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