El Balón de Oro, para goleadores

balón de oro

Xavi abandonó el fútbol de élite sin haber conseguido el Balón de Oro por el que hizo méritos sobrados. Iniesta ni siquiera figura este año entre los tres finalistas. Es otra afrenta al estilismo, a la calidad, al buen juego. Siguen mandando los delanteros. Xavi e Iniesta lo más que consiguieron fue estar en el podio con Messi, el ganador. Sigue siendo más importante marcar un tanto que crearlo que es lo que han hecho durante años, y en los compromisos nacionales e internacionales más destacados, los dos barcelonistas. Los votantes deberían tener en cuenta que los goleadores ya cuentan con un trofeo específico, la Bota de Oro. Ello no quiere decir que alguna de las dos especies más significativas del fútbol sea incompatible con la otra en el momento de conceder los premios, pero tal y como se desarrolla el trofeo es evidente que está siendo ninguneada la especie de los artistas.

En lo tocante al galardón destinado a los entrenadores nos volvemos a topar con la tendencia a glorificar a los entrenadores de clubes campeones. Pep Guardiola fue triunfador en el Barcelona y lo está siendo en el Bayern Munich. Sin restarle un ápice de méritos baste tener en cuenta que ha estado al frente de dos líderes mundiales en el campo de los clubes. Barça y Bayern pueden ganar títulos incluso con técnicos menos brillantes. De hecho el Barça de Tito Vilanova no desmereció respecto del dirigido por Guardiola, en el que también tuvo que ver el propio Tito como segundo entrenador.

Luis Enrique también es responsable de la plantilla barcelonista que en la pasada temporada ganó tres títulos y uno de ellos la Liga de Campeones. Tal vez tiene méritos añadidos por haber encontrado un conjunto menos hecho que el que halló y ensambló Guardiola. Luis Enrique ha tenido la virtud de conservar las cualidades del fútbol exhibición del equipo campeón y le ha añadido, de acuerdo con las condiciones de sus futbolistas, un plan B que consigue desarbolar a los contrarios cuando se atrincheran al borde de su área. Messi, Neymar y Suárez practican un juego distinto, diferente, pero de altísima calidad. Luis Enrique, tras las dudas iniciales, ha logrado entender y que le entiendan.

Jorge Sampaoli, seleccionador de Chile es el tercer hombre de la terna. Su éxito estuvo en la victoria de la Copa América en la que ni la Argentina de Messi pudo arrebatarle el triunfo. En Europa su nombre, por razones geográficas y su ausencia de los campeonatos europeos, suena a distante, a lejano y tal vez ello obre en contra salvo que los votantes de América le hayan apoyado unánimemente.

Posdata. En el Madrid la egolatría no tiene medida. Ahora es James quien se siente ninguneado. ¡Pobre Benítez!

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