Sólo dos delanteros y final angustioso

La revolución de Rafa Benítez frente al Sackhtar no consistió en dejar en el banquillo a Keylor Navas, Danilo, éste salió por lesión de Varane, Kroos, James y Benzema, además del central doliente, Sergio Ramos, sino en la alineación de solo dos auténticos delanteros, Bale y Cristiano. El entrenador, que ha recibido públicamente la complacencia del presidente, además de cambiar a tanto jugador derrotado por el Barcelona, optó por modificar la dinámica madridista para jugar con dos atacantes y no dejar el centro del campo, habitualmente desguarnecido con tres hombres. La mayoría de los equipos juegan con cuatro centrocampistas y ayer juntó a Casemiro, Kovacic y Modric y añadió a Isco, jugador que ayuda a la creación y se compromete en el ataque. Con esta variación no quedan aislados los dos galácticos de la vanguardia. Sin embargo, después el 0-4 hubo final angustiosa con el 3-4.

Poco más de un cuarto de hora tardó el Madrid en marcar. Esta vez entró en juego Cristiano y aprovechó una errónea salida del portero adversario Pyatov. El gol dio tranquilidad al equipo que al fin halló un jugador capacitado para el robo de balón y la pelea sin esconder la pierna. Fue Casemiro el centrocampista que se echó en falta ante el Barça. Desgraciadamente, a pesar de la renovación del conjunto, de los cambios tan radicales, el Madrid no acabó de descargarse de su constante conservadora. El tanto echó al conjunto hacia atrás. En algunos momentos dio la impresión de que el espíritu es más conformista que lo contrario. Parece que el triunfo, que por mínimo que fuera daba el primer puesto del grupo, proporcionaba satisfacción suficiente.

No comenzó la segunda parte con las mismas dudas y en abrir y cerrar de ojos Modric marcó el segundo tanto y Carvajal se apuntó a la lista de goleadores y se anotó el tercero. Fue la sentencia. Cristiano se sumó a poner la guinda. El contragolpe madridista fue mortal para el equipo ucranio. La zaga, por el contrario, no fue tan efectiva y encajó tres tantos. Los minutos finales empañaron lo conquistado con anterioridad.

Los madridistas necesitaban olvidar lo ocurrido ante el Barça. Golear en Liga de Campeones era reconciliarse con ellos mismos. Igualar el tanteo sufrido ante el equipo barcelonés era placebo. Resuelta la clasificación de manera satisfactoria con la variación sustancial del conjunto, la reflexión será menos tensa de lo que se suponía tras el chorreo del Bernabéu. Ganar al Sackhtar no restaña todas las heridas y alivia poco por el resultado final. La constante de la presente temporada es bajar los brazos en la segunda mitad.

El Atlético de Madrid era el único que jugaba en casa y tenía obligación de vencer. No acabó de entusiasmar siempre porque el cholismo tiene esta temporada fisuras. No obstante, venció, y claramente, con ello consumó su pase a octavos de final. El conjunto del Calderón, segundo en la Liga, cuenta con variaciones para su juego porque las incorporaciones de nuevos jugadores han proporcionado más variantes a su juego. La contundencia en el marcador tardó en encajar con sus auténticas posibilidades.

El Sevilla quedó eliminado. Además de perder le perjudicó el triunfo de la Juventus. Desgraciadamente no cuenta ni para disputar la Liga Europa en la que ha ganado dos títulos en los años anteriores. El Valencia tal vez también quede eliminado, pero los puntos, en el peor de los casos, le servirán para la Liga Europa.

Posdata. Varane, nueva lesión. Alguien debe dar cuenta de la cantidad de lisiados en la presente campaña.