Nuno regresó bendecido de Singapur

Nuno Espíritu impuro se fue de ejercicios espirituales a Singapur y volvió bendecido por Peter Lim. La consecuencia ha sido empate en casa con Las Palmas y nueva derrota ante el Zenit en San Petersburgo. Pese a ello es inútil que el público se manifieste en Mestalla. No es preciso perder los nervios. Conviene cargarse de resignación cristiana para poder soportar el delirio en el que ha caído el Valencia Club de Fútbol. La cuestión no hace culpable total al entrenador. A fin de cuentas tiene por encima al dueño que ha creído en él gracias a Jorge Mendes. Dije un día que el Valencia se había convertido en un chiringuito financiero y en Rusia se escenificó una de las maniobras del trío que maneja el club. En partido tan importante como el de Liga de Campeones debutó Rafa Mir, jugador que según los expertos no es el mejor del juvenil. Su milagro fue que había pasado a pertenecer a la cuadra de Mendes. Una vergüenza más.

El problema del Valencia no es sólo el entrenador que no acaba de conocer las posibilidades de sus futbolistas. Las desgracias más crecientes comenzaron con la destitución de Rufete y Ayala que sabían de que se trata este negocio. Ficharon a Nico Otamendi por once millones y los singapurenses lo vendieron por cuarenta y cinco. El despacho de Mendes ha pagado millonadas por jugadores de medio pelo como Cancelo. En el cupo de Mendes entraron también Gomes, Rodrigo, Danilo, Santos y Abdennour y Pérez un centrocampista que costó veinticinco millones de euros. Lo cobrado por Otamendi se ha gastado en dos jugadores que ni aún jugando juntos pueden equipararse al trabajo que hacía el argentino.

Alcácer no puede triunfar porque el equipo no practica fútbol reconocible. Negredo fue castigado por decir, que tal y como se jugaba, los delanteros los tenían crudo para marcar goles. El futbolista ha sido marginado y las soluciones de Nuno no han mejorado sus prestaciones.

Peter Lim ha prescindido de un secretario técnico, de un profesional que trabaje para el club y no para una sociedad anónima como ocurre con los manejos de Mendes. El mejor fichaje del campo portugués fue Gómes cuya irregularidad es notable. Su técnica y visión de juego no es discutible, pero en todos los partidos hay muchos minutos en que se pierde. Lo que está ocurriendo en la plantilla con las decisiones del prestigioso entrenador del Río Ave, es auténtico atropello a las normas más sencillas de la conducción de un grupo.

Los futbolistas no creen en Nuno y los aficionados, tampoco. Pero es tarea vana gritar el “vete ya”. Gran parte de la culpa de cuanto sucede, que entre otras cosas ha sido la pérdida del club, del “sentiment”, la tienen aquellos que promovieron la candidatura de Lim y quienes le aplaudieron creyendo que era la piedra filosofal. Deseo que a Salvo la sienten bien los dineros que ganó en el club y que a don Aurelio no le zozobren los barcos cuando atraquen en el puerto. La nave valencianista navega sin rumbo, con averías en la sala de máquinas y vías de agua en el casco.