Un equipo solidario chorreó a once egos

Un equipo, el Barcelona, dio un repaso vergonzante a once futbolistas del Madrid. Un conjunto formado por jugadores solidarios dio una lección de buen juego ante once egos difíciles de dirigir. La posesión del balón dejó indefenso al Madrid que no supo poseerlo. Lo ganó siempre el grupo de azulgranas que se conjuraron para que todo lo bueno circulara a la alrededor. La diferencia se fue agrandando a medida que fueron consumiéndose los minutos. Cuando terminó el partido, la ira se había apoderado de los graderíos y ya sólo podían oírse improperios dirigidos a los jugadores, entrenador y, finalmente, al presidente.

El Madrid dio señales de debilidad frente al París Saint Germain y el Sevilla. Ante el Barça se acabó deshilachando como un traje mal confeccionado. Probablemente, gran parte de lo sucedido tuvo que ver con el problema que existe en el Bernabéu y que condiciona a los entrenadores. El equipo no está dirigido enteramente por Rafa Benítez. Como le sucedió a Carlo Ancelotti, las fichas, los contratos millonarios, han condicionado sus teorías y han acabado por ponerle en la picota.
Benítez sabe que alineando a Bale, Benzema y Cristiano en el ataque, desaprovecha la oportunidad de potenciar el centro del campo. Desde que comenzó la temporada fue calificado de ordenancista y partidario de un sistema conservador. En vísperas del partido con el Barça hubo constantes insinuaciones sobre la conveniencia de que debía olvidarse de sus teorías defensivas para lanzarse al ataque. Benítez no se resistió a los mensajes que le llegaron y acabó formando el once por cuya composición nadie podría calificarle de cagón.

A Benítez le convence más afirmar el conjunto con centrocampistas capacitados para defender, como es el caso de Casemiro, que dejar a Kroos, Modric y James indefensos, por inferioridad numérica, ante una formación adversaria a la que el manejo de la pelota le resulta acción natural. El Barça practicó un fútbol en el que el preciosismo no estuvo reñido con la presión y el combate colectivo. Los barcelonistas tuvieron el esférico durante todo el partido porque, además de usarlo para pasárselo con precisión, supieron robarlo cuando caía en pies de los madridistas. Jugaron con más sacrificio y supieron hallar los pasillos por los que llegar al área en condiciones favorables. Bravo detuvo un par de balones con sello de gol, pero los barcelonistas desperdiciaron más ocasiones de oro. Con más tino en los remates, el resultado habría sido escandaloso e histórico. El Madrid se pudo dar por satisfecho con el 0-4.

Posdata. No pregunten por Benítez, ni Florentino. Háganlo por Bale, Benzema y Cristiano. Sobre todo, Cristiano. En los grandes eventos siempre se difumina.