Mario, Costa y Piqué, protagonistas

Diego Costa

Mario Gaspar no pertenece a un equipo de elite. Es, simplemente, defensa del Villarreal y es alicantino. De pertenecer al Madrid o Barcelona, pongamos por caso su gol a Inglaterra estaría varios días en las portadas. Todos los medios estarían ponderando el mérito de un lateral que ha jugado dos partidos y ha marcado dos goles. El primero, de cabeza, a Ucrania, que sirvió para ganar. El segundo, de espectacular remate a Inglaterra, que abrió el camino del triunfo. No existe memoria de que un defensa haya protagonizado dos hechos tan singulares. Seguirá sin tener garantizado el puesto en la selección. Le van a acechar jugadores de clubes más importantes. Ha sido la gran revelación de la temporada.

Diego Costa hizo méritos para formar parte del equipo nacional mientras perteneció al Atlético de Madrid. Se la animó a nacionalizarse y aceptó jugar como español en el mundial de Brasil, su país. Desde entonces se le debe reconocimiento humano. Desde entonces no ha conseguido ganarse el aplauso de los aficionados. Ha marcado un solo gol en nueve partidos y aunque pelea como un gladiador, su misión en la delantera española no tiene recompensa. Contra Inglaterra, Del Bosque se la jugó con dos arietes: Costa y Alcácer. Acabó mandando a ambos al banquillo porque su participación fue voluntariosa y basta. De la manera con que juega España resulta complicado que delanteros auténticos tengan protagonismo. De nuevo nos aferramos a la idea de que el juego de los internacionales luce mejor con más centrocampistas y menos delanteros tradicionales. Estamos volviendo a la teoría del falso nueve.

Las reacciones del público de Alicante con respecto a Piqué podrían definirse como se decía en las crónicas taurinas: división de opiniones. Durante la mayor parte del encuentro dominaron los estúpidos nacionalmadridistas que le silbaron cada vez que tocó el balón. Afortunadamente, por una vez, hubo reacción entre el público sensato que aplaude que forme para de la selección nacional y hubo coro con su nombre durante unos minutos. Podría ser un cambio importante, pero no hay que hacerse a la idea de que se acabe entendiendo que silbar a Piqué es hacerlo contra La Roja. Ni por catalán ni antimadridista se le va a perdonar.
Posdata. La Roja jugó en Alicante con Piqué, Alba, Bartra, Busquets y Cesc, catalanes. Y con Thiago, Iniesta y Pedro, también nacidos futbolísticamente en La Masía.

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