A Rossi, como castigo, un cachete

Valentino Rossi cometió un acto que podía ser incluso calificado de intento de asesinato, dada la velocidad con que corren los motociclistas y el peligro que entraña una caída en tales circunstancias. El infractor ha sido castigado a salir el último en el Gran Premio de Valencia, en la prueba que cierra los mundiales. Rossi ha gozado de las simpatías de la mayor parte de los aficionados a este deporte y da la impresión de que las ha perdido. Como mínimo han sido muchos quienes lo han repudiado.

Está en juego el título de la primera categoría de este deporte y ante la perspectiva de que Lorenzo le pudiera arrebatar el triunfo, comenzó por urdir una perversa campaña, según la cual, Marc Márquez ayudaría a su compatriota para derrotarle. En la anterior prueba, probablemente, muchos españoles pensaron que Márquez podía echar una mano y, sin embargo, no se clasificó delante del italiano con lo que Lorenzo no restó más puntos en la general.

La carrera del incidente dejó claro que Márquez no tenía porqué ayudar a Lorenzo, pero tampoco perjudicarle y de ahí que luchara con Rossi. Era un mano a mano en el que se podía beneficiar un tercero. El italiano, en vista de que no se podía quitar de encima a Márquez, y consecuentemente podía perder más puntos con lo que la distancia entre él y Lorenzo se acortaría, optó por la peor maniobra que podía protagonizar un deportista. De una patada lanzó al suelo a Márquez. Afortunadamente, éste no sufrió ninguna lesión grave. Quizá por ello, porque de la caída no se pudo redactar un parte facultativo que expresara la gravedad del hecho, los jueces se llamaron andana y castigaron a Rossi con un cachete.

Los responsables de la ética en las pruebas, y al tiempo veladores por la pulcritud de las carreras, dictaron sentencia vergonzosa. Lo mínimo habría sido su descalificación en la prueba. Dejarle en el último lugar en la parrilla de Cheste es tanto como bendecir lo que hizo. Creo que ningún jurado deportivo habría pasado por alto la gravedad del hecho. Rossi, por tantas ocasiones elogiado y admirado ha dejado de ser quien fue. Ha pasado a ser un deportista despreciable.

Posdata. El jurado de los mundiales y Rossi se han ciscado en la ética. ¡Vaya tropa!