Ni empates a cero, ni lesiones de Bale

No gusta a los madridistas que el Madrid empate partidos a cero y ya lleva tres. A los madridistas no les hace gracia que Bale se lesione por jugar un partido contra Andorra y con ello comience a certificar que es de cristal dado que sus lesiones musculares no son nuevas. A los madridistas se le vuelven los dedos huéspedes cuando comprueba que el equipo practica mejor futbol con el 4-4-2 y no ven otro panorama que la alineación por decreto de Bale, Benzema y Cristiano.

A los socios del club empieza a preocuparles que jugadores con tanta consistencia futbolística como Casemiro no tengan lugar preferente en el palco de las figuras. A Rafa Benítez le va a preocupar más que el equipo empate partidos en que se supone que debe ganar, la que se le viene encima y el olor a chamusquina que se huele en el vestuario.

El Madrid tiene la ventaja sobre sus grandes adversarios de poseer mejor plantilla. Todos los lugares están bien cubiertos y hay casos en que jugadores de primer orden pueden ocupar varias posiciones. A Benítez tal abundancia le crea problemas porque las opiniones son divergentes y se cuestiona el sistema de juego. Ya le ocurrió a Carlo Ancelotti que se vio en la obligación de poner en liza en cada partido, mientras las lesiones no lo impidieran, al trío de las grandes estrellas del ataque. Ello condiciona el sistema y a Benítez le preocupa que, además de los goles a favor, no crezcan los en contra y los tres atacantes no son precisamente jugadores sacrificados que corren hacia atrás para ayudar a centrocampistas y defensas.

Bale, a quien se le pasa factura por los millones que costó y el rendimiento ofrecido, que no se considera acorde, da la impresión de que puede convertirse en muñeco de pim-pam-pum. Nunca ha gozado del gran aprecio del púbico madridista y la estupidez de la lesión sufrida por participar en una pachanga internacional con Gales, selección ya clasificada para la Eurocopa, contra Andorra va a ser pecado poco venial.

Posdata. Cristiano sigue fallando tiros libres y no es decisivo en los partidos más importantes del año.