París sólo valió media misa

El París Saint Germain es nuevo rico. El Real Madrid es rico de casa. El club parisiense está en la elite de la Liga de Campeones gracias a los petrodólares. El Madrid forma parte de la gran clase de la sociedad futbolística y fue fundador de la Copa de Europa. Por entonces, el club francés que se enfrentaba al madrileño era el Stade Reims, que ahora, apenas cuenta.

El club del Bernabéu, que entonces presidía don Santiago, ganó los primeros torneos europeos cuando la competición era casi de andar por casa. Ahora, cuando el adversario es el PSG, el campeonato ha ganado calidad y está en el ideal de todos los grandes sociedades futbolísticas de Europa. Es también el ideal de los mejores futbolistas del mundo. París, lugar de grandes éxitos, esta vez, sólo valió media misa.

El PSG gira alrededor del sueco Ibrahimovic. El Madrid confía en Cristiano a la hora de golear siempre que no sea disparar tiros libres. Anoche eran los dos focos de atención. No marcó ninguno de los dos. El conjunto madrileño acudió a la gran cita de la liguilla mermado. Las lesiones de Carvajal, Pepe, Sergio Ramos que juega infiltrado, Modric que acaba de salir de la enfermería, James y Bale, han restado trascendencia al juego de ataque y para rematar la función ayer cayó del presunto equipo titular Kovacic. Jesé y Lucas Vázquez tuvieron que enfundarse la camiseta de titulares. Había expectación por ver quién tomaba el mando para volver a casa con puntos.

Ibrahimovic ha tomado ya el papel de las estrellas atacantes que con el paso del tiempo retrasan su posición para ser protagonistas en la creación del juego, pero sin estar en el lugar en el que se les espera. Ibrahimovic es la versión sueca de Messi en el PSG.

El Madrid tenía como misión, además de buscar el gol, evitar que los mejores adversarios no entraran en juego más de lo imprescindible. Ocurrió con Di María que pareció acomplejado ante su ex equipo. Ninguno de los otros jugadores de primer orden, como Verrati y Cavani, tampoco apretaron a Keylor Navas. Por el contrario, Tiago Silva fue un gran defensor. El juego se equilibró después de que el conjunto madridista perdiera el mando. Se le escapó el balón y el PSG se acercó más a la parcela madridista. En la segunda parte, el Madrid perdió fuelle. Es una constante que en los minutos más decisivos parezca físicamente disminuido. Apretó más el PSG con algunas entradas fuertes. Benítez tuvo que cambiar la alineación y dio entrada Modric. Pero no cambió el panorama.

El Atlético en noche tan europea recibió en casa al Astana y al descanso ya tenía dos goles a favor. Al descanso el Madrid no pasaba del empate en París. El equipo rojiblanco dictó la sentencia con el 3-0 de Oliver. En ese momento ya no había más que conservar el triunfo. No obstante, aún llegó Torres para certificar la goleada.

También el Sevilla hizo gran esfuerzo en el campo del Manchester City. Se adelantó en el marcador y tras el empate tuvo varias ocasiones para decantar el triunfo a su favor, mas el francés Gameiro no tuvo tino en el remate. La igualada habría sido buen resultado si se tiene en cuenta que el City es tal vez el peor adversario de la liguilla. Afortunadamente para el Sevilla, los adversarios no comparecieron con David Silva y Kun Agüero, dos de sus mejores futbolistas: el creador de juego y el rematador implacable, respectivamente. Pero en el último minuto el Sevilla perdió el partido. En una contra inesperada con la defensa desguardada.