Neymar hizo el brillante papel de Messi

En Borisov, Bielorrusia, el Barça puso todas sus complacencias en Neymar que cuatro días antes, en Liga, había marcado cuatro goles. El brasileño buscó el gol con insistencia, pero sin puntería. Medio partido se lo pasó intentándolo. Después apareció su magia y propició dos tantos de Rakitic. El brasileño cargó con toda la responsabilidad de hacer olvidar la ausencia de Messi y de nuevo lo consiguió. En los momentos decisivos se llevó a tres contrarios y puso a sus compañeros en posición para la diana. Se bastó para desencajar la defensa Bielorrusia.

El Barça no varía cuando se empecina en llevar el balón hasta dentro de la portería. Hay que soltarlo antes y, sobre todo, hay que buscar el disparo con mayor prontitud. Las llegadas por las bandas no encontraron rematador y las penetraciones por el centro tuvieron el tradicional defecto de intentar paredes cuando delante está la Línea Maginot, imposible de atravesar.

Al Barça se le lesionó al cuarto de hora Sergi Roberto con lo que la línea de centrocampistas que Luis Enrique había diseñado con él, Mascherano y Busquets, tuvo que ser remendada con Rakitic, afortunado goleador. Con Bartra junto a Piqué no hubo los sustos de días anteriores y el problema volvió a radicar en la conducción del balón desde el centro. Faltó velocidad, más insistencia en la búsqueda del gol. Hay ocasiones en que da la impresión de que falta entusiasmo en el momento crucial del partido.

También Busquets intentó marcar y Luis Suárez peleó como en él es habitual y todo fue inútil porque, encima, las mejores oportunidades las solventó favorablemente para su equipo el guardameta. No se llegó a la depresión porque surgió Neymar y el problema se resolvió. El brasileño sin Messi toma más protagonismo e interviene más en el juego. Concederle el mando no es error. A Messi le buscan sus compañeros y a Neymar, también.

No le fue mejor al Valencia en el primer tiempo. Después del tanto de Feghouli en las postrimerías del periodo llegó el empate. El relato del juego podía resumirse en los ataques constantes y las jugadas con peligro de gol. Con más ardor, cuando el público ya estaba nervioso y mostrando su desafección. Llegó el tanto a medias entre Gayá y un defensa belga y con ello hubo paz en Mestalla. Nuno sigue sin convencer. Continua sin saber cuál es el equipo idóneo. Y no hay sistema de juego reconocible. La victoria será placebo para unos pocos días. Jaume volvió a hace méritos sobrados para mantenerse en la titularidad. Salvó al equipo en un par de ocasiones decisivas. Fue lo más sobresaliente.