Derbi para héroes y villanos

Simeone

Las grandes citas futbolísticas suelen tener en su programa final héroes y villanos. En el Calderón, el Madrid tuvo a dos de los titanes de la noche. Keylor Navas, el portero puesto en duda porque se quería fichar a De Gea, detuvo el penalti que hizo Sergio Ramos, villano. Héroe fue Carvajal con su pase que permitió a Benzema marcar el gol a los nueve minutos y poner el partido cuesta arriba para los rojiblancos madrileños. Villano fue Griezman que no supo batir a Navas en el lanzamiento de la máxima pena. Carvajal fue triunfador de manera pírrica porque se lesionó y no pudo acabar el encuentro. El tanto de Benzema, tan madrugador, ya puso al Madrid a la cabeza de la tabla. Este gol valía entonces el liderato. Pero llegó Vietto y con el empate dejó a su ex equipo, el Villarreal, en la cabeza de la tabla. Barça y Madrid acabaron frustrados.

Cayó el líder, el Villarreal, al que no se le auguraba larga presencia al mando del campeonato. Cayó en el campo del Levante donde no se le suponía que tropezara. Perdió el Barça en Sevilla, donde mostró claramente la dependencia de Iniesta y, fundamentalmente, Messi y con ello se descolgó del liderato que habría alcanzado de haber vencido, por la derrota villarrealense. Empató el Madrid frente al Atlético en el Vicente Calderón, donde los pronósticos no le daban grandes ventajas a pesar de que el equipo colchonero ya había demostrado cierta flojera con respecto a temporadas anteriores. La reacción en la segunda parte, con un equipo más atacante, el Atlético salvó los muebles.

Rafa Benítez le ganó el planteamiento a Simeone. Para luchar contra lo que se supone fortaleza atlética, contó con Isco, Kross, Modric y Casemiro en el centro del campo para dominar el juego. El Atlético, que en la presente temporada no se define por su juego en la zona central contra el armazón madridista tuvo bien poco que mandar.

Simeone recurrió a los jóvenes, Correa, Oliver, Carrasco y Vietto, además del todavía casi inédito el delantero centro Jackson Martínez, y tardó en encontrar solución al mando madridista. Durante unos minutos, al comienzo, Sólo hacia el final recurrió a su estilo peleón y estuvo cerca de ganar. Fue grande con su garra, su deseo de victoria. El Madrid jugó mucho tiempo casi plácidamente porque los ataques atléticos no crearon grandes

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