Gasol ha minimizado a Messi y Cristiano

Por una vez, y sin que sirva de precedente, un jugador de baloncesto, Pau Gasol, ha minimizado a Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. Por una vez, y sin que probablemente se vuelva a dar tal circunstancia, porque Gasol no es eterno, para el deporte español, la gente del mismo y el personal civil de todo el país, la gloria ha sido para un deportista que juega con las manos. Hasta ahora todas las grandes hazañas, todas las grandes gestas, todos los toques de rebato, habían sido protagonizados por quienes juegan con los pies.

Mañana retorna el campeonato de Liga porque tenemos más de una semana en que la competición, para facilitar las labores de La Roja, se disputará en días poco propicios para los movimientos de masas. Afortunadamente, estamos todavía con clima favorable, pero esta misma cuestión en los meses invernales propicia la ausencia de los niños y ofrece gradas sin los grandes entusiasmos.

La gloria del baloncesto es pasajera. Gasol tiene que volver a Estados Unidos para acabar su carrera. Quizá para rematar su profesionalidad acepte un contrato en España. A jugadores como Gasol les aguarda en casa situación similar a la que acceden algunos grandes futbolistas en ligas de segunda clase, como las de Estados Unidos y países del petrodólar.

Durante años, los futbolistas españoles, salvo excepciones como Luis Suárez, comenzaban y acababan su carrera en nuestros clubes. Durante años, la tendencia era contratar foráneos, lo que continúa siendo misión de cuantos clubes aspiran a cualquier tipo de ventaja. De unos años a esta parte la emigración ha sido más importante de lo que cabía suponer. No era previsible que un jugador como David Silva, un artista, tuviera cabida, y con protagonismo, en una liga como la inglesa en la que siempre se ha considerado precisa la fortaleza física,
La circunstancia de los traspasos de españoles a ligas como las británicas, francesa e italiana, ha tenido como consecuencia que el seleccionador nacional tenga que seguir de cerca los avatares de grandes clubes. De consuno, los aficionados, ahora, tenemos ojos para los resultados de los equipos extranjeros que más nos llaman la atención por la participación de los nuestros. Yo si se me permite, sigo siendo, como el Papa, del San Lorenzo de Almagro. Allí fueron a parar Lángara, Zubieta, Emilin Alonso e Iraragorrri, pero no fue por cuestiones deportivas, sino por el obligado exilio tras la Guerra Civil.

Como los partidos de esta semana son de Liga estaremos atentos a la pantalla. No nos privaremos de ningún partido. Aquí no está el señor Roures con mando en plaza como sucede en competiciones continentales.