Los culés silban más que los bilbaínos

De acuerdo con la sentencia de la Comisión Antiviolencia, los seguidores del Barcelona silbaron más que los del Athletic Club, el Himno Nacional. De acuerdo con el análisis de los expertos en este tipo de conflictos nadie pidió el cierre del Camp Nou, según ha manifestado el secretario de Estado para el Deporte, Miguel Cardenal. Era lo que faltaba, que castigaran a un club que había tenido que ofrecer su recinto a causa de la negativa del Real Madrid cuyo estadio era el idóneo para este festejo futbolístico.

Los miembros de la Comisión han debido estudiar lo ocurrido en la final copera con la Constitución en la mano y todos los códigos de que está dotada España. La sentencia se ha anunciado cuando lo sucedido ya era un viejo recuerdo. Debió ser asunto complejo cuando han necesitado tanto tiempo para dictar sentencia.

Los seguidores de ambos clubes pitaron el Himno y quizá también al Rey, aunque no parece que en ello hubiera sentimientos republicanos. Antes del partido se había calentado el ambiente con declaraciones de políticos que predicaban la necesidad de anular la final o incluso suspenderla si había silbatina. Quiérase o no, hubo quienes animaron a los que estaban predispuestos a tal acto de mal educación y a quienes no habían adquirido la localidad para desfogarse políticamente.

Era natural que en el reparto de castigos sufriera la Federación Española de Fútbol la mayor cuantía puesto que era la organizadora. Sin duda se ha cargado sobre el Barça la culpa de una organización política que repartió silbatos. Hay una antecedente sobre hechos de sonora pitada. Fue en 1943 en eliminatoria de Copa. En Chamartín, aún no era Bernabéu, se repartieron silbatos para recibir al Barça que había ganado la ida con 3-0 a su favor. La vuelta acabó 11-1 y no fue fútbol todo lo que ocurrió en el campo. El vestuario barcelonista fue visitado por un alto cargo de la Dirección General de Seguridad que advirtió de que no quería ningún problema y recordó que algunos jugadores barcelonistas, que habían regresado del exilio jugaban gracias a la generosidad del régimen.

En la ida, el Madrid fue silbado también sonoramente en Las Corts pero ello era la primera manifestación contra el franquismo. El Barça fue sancionado y en la vuelta también fue castigado el Madrid. Y de nuevo, el Barcelona con 25. 000 pesetas.

Posdata. De aquello escribió, muy por encima, Juan Antonio Samaranch en un diario de Barcelona y le quitaron el carné de prensa.