Contador se exigió demasiado

Alberto Contador quiso hacer la machada de ganar Giro y Tour en la misma temporada y no pudo conseguir su objetivo. Ni siquiera estuvo en el podio de los Campos Elíseos. El británico Froome demostró sobradamente que era el más fuerte del Tour. Ni siquiera Nairo Quintana, de la estirpe de escaladores colombianos, le pudo derrotar. Contador acusó casi desde el principio el sacrificio del Giro, vuelta en la que no contó con equipo adecuado. Y tampoco, en el Tour. Froome siempre tuvo a su lado en Pirineos y Alpes a varios compañeros dispuestos derramar sangre si era preciso para que no hubiera descuidos.

El ciclista de Pinto se marcó una meta muy difícil de alcanzar. Ya en la última etapa decisiva del Giro se le notó que estaba consumiendo gran parte de sus fuerzas. En Francia, además, no tuvo fortuna y en los momentos en que hubo que dar la estocada no pudo despegarse de Froome. El británico aguantó toda la serie de intentos de sus adversarios y a todos acabó dominando. Valverde, que cumplió su gran ilusión de estar en el podio final, intentó marcharse del grupo de los elegidos varias veces y hasta hubo un momento en que se escapó juntó a Quintana y se supuso que ambos, compañeros y con fuerzas, podían derrotar a Froome. No fue posible ni siquiera en circunstancia tan favorable.

El Tour, que antaño nos reservaba la plaza de consolación con el Premio de la Montaña, tampoco ha sido nuestra esta vez. Sin embargo, Purito Rodríguez lo intentó y su gran mérito estuvo en el triunfo en dos etapas. Tal vez la gran sorpresa la dio Rubén Plaza, corredor especialista en las pruebas contrarreloj, y del que no se podía aguardar que diera golpe tan decisivo como el de una etapa.

El Tour dio como premio especial la victoria por equipos del Movistar de Unzue. El resultado final no fue desfavorable. Contador no fue una decepción. Se exigió demasiado esfuerzo y con un equipo que en las primeras rampas se disuelve cual azucarillo.

Posdata. El Madrid está ilusionando. Al Inter lo apabulló.