El independentismo de Guardiola no es novedad

La aplastante victoria de Josep María Bartomeu en las elecciones presidenciales barcelonistas fueron, al tiempo, grave contratiempo para los independentistas. Joan Laporta, cabeza visible de tal ideario promovido por Convergencia y Esquerra Republicana, fue espectacularmente derrotado. En el Generalitat no se dieron por vencidos y para contrarrestar el peso del club se anunció que Pep Guardiola entra en la candidatura del 27 de septiembre. Con el prestigio futbolístico del exentrenador azulgrana se quiere compensar la frustración sufrida en las urnas azulgrana.

No es nuevo que Guardiola manifieste su querencia. Su predilección por el poeta Martí i Pol, su predisposición favorable a toda suerte de catalanismo militante han sido siempre notas, que si bien no han sido debidamente destacadas, han estado en el fondo de su almario. Su alma es catalanista de siempre y encima cuenta como alter ego con el ex olímpico Manel Estiarte, el único presidente del jurado del Premio Príncipe de Asturias de los Deportes que se permitió censurar el texto escrito para justificar la concesión del galardón a la selección española de fútbol, campeona del mundo. Le sobró la alusión al número de banderas nacionales que se vieron en las calles españolas para celebrar tal acontecimiento.

El club ha tratado siempre de simular su profundo catalanismo aunque no ha sido siempre mayoritario el sentimiento independentista. Tal vez la división entre los socios se manifestó púbicamente el pasado día 18 cuando el hombre que encarnaba la radicalidad; Joan Laporta, se vio ampliamente superado en las urnas por quienes son más partidarios del dialogo. Los socios no votaron por la ruptura como quería Laporta y apoyaban desde la Plaza de Sant Jaume.

Bartomeu se comprometió junto a los otros tres aspirantes a promover el derecho a decidir, pero ello no es sólo lo que predica Guardiola. Va más allá. Y ello no es nuevo. Se supone que el Bayern Munich no ve con entusiasmo las manifestaciones políticas de sus empleados.

Posdata. Mourinho llevaba tiempo callado. Ha hablado para quejarse del salario que cobrará Casillas en Oporto. Del que se embolsó él en el Madrid, ni palabra.