El Barça votó continuismo

Las elecciones presidenciales del Fútbol Barcelona, tenidas por algunos como un test respecto de las convocadas por la Generalitat, no han sido un triunfo para los independentistas. Artur Mas, presidente se presentó con sus leales a votar a su presunto candidato, Joan Laporta, y se topó con un fracaso rotundo. El barcelonismo votó continuismo, que no es independentismo, aunque desde el club se presente algún gesto favorable al derecho a decidir. Laporta era el candidato radical y Josep María Bartomeu, el conservador. Ganó éste y por goleada.

Cuando Laporta anunció su deseo a concurrir la mayoría pensó que se llevaría el gato al agua. Bartomeu, de manera más callada, se dedicó a explotar los tres grandes triunfos del equipo y la junta gestora se quedó con el encargó de completar los deseos de Luis Enrique para diseñar la plantilla. Bartomeu dejó atado a Aleix Vidal y la Gestora se hizo con los derechos de Arda Turan. Bartomeu se dedicó a trabajar detrás de la caravana publicitaria y, finalmente, aunque no era favorito comenzó a entrar fuerte en las encuestas. Lo que nadie podía imaginar era la diferencia que finalmente iba a obtener.

Bartomeu sumó 25.823 votos lo que significó el 54,63 por ciento de los emitidos. Su gran adversario, Laporta, se quedó en 15.615, el equivalente al 33,03 por ciento. Ni sumados los votos de los otros dos aspirantes, se puede discutir la victoria de Bartomeu.

Quienes quisieron ver en la actitud de los socios barcelonistas como un síntoma de lo que puede suceder en la convocatoria de Mas deben reflexionar. En las urnas, el ruido mediático y el de las manifestaciones quedan un tanto difuminados. Laporta, encima, no sólo no supo perder, no felicitó al ganador y no se consideró derrotado.