Laporta no es más favorito que Bartomeu

Los mejores analistas del barcelonismo daban por sentado que Joan Laporta ganaría las elecciones a Josep María Bartomeu. Las encuestas comienzan a dar alguna ventaja a éste. Hace una semana el catalanismo parecía centrado y mayoritario en torno a Laporta. Los catalanes menos comprometidos con el independentismo parece que prefieren a Bartomeu. Con Laporta están los más jóvenes. Con su adversario la gente de más edad y mayor “seny”.

Las elecciones a la presidencia barcelonista han sido, tradicionalmente, luchas encarnizadas entre los aspirantes. Habitualmente han quedado dos en liza y finalmente se ha producido algún pacto. Como el de José Luis Núñez que se llevó a su candidatura al inolvidable caballero que fue Nicolau Casaus.

Bartomeu juega con la ventaja de que ha podido celebrar tres títulos importantes mientras el Real Madrid no ha catado ninguno. Ello ya se sabe que en esta rivalidad tiene trascendencia. Laporta también echa sobre la mesa los años gloriosos en los que el club batió records como el de las seis copas de tirón. Éste tiene a su favor gentes participes del derecho a decidir y del independentismo. Ya le ha manifestado su apoyo Pep Guardiola que siempre tiene a su lado a Manel Estiarte. Éste es el único presidente del jurado del premio de los deportes del Príncipe de Asturias, que se permitió censurar la justificación del galardón otorgado a la selección nacional de fútbol, porque en el texto figuraba, como dato, el que miles de banderas nacionales habían salido a las calles para celebrar el triunfo mundialista.

El 18 de julio, domingo en que los socios acudirán a las urnas, apuntan algunos como probable que se produzca el síntoma de que las políticas de Artur Mas no tienen tanto recorrido como se pronostica. Las elecciones al Barça eran, en tiempos, un test político porque servían para que los “culés” mostraran su animadversión al régimen aunque en alguna ocasión hasta ganara un falangista. Por ellas asomaban querencias propias del pueblo barcelonés. Ahora, también.

El duelo Bartomeu-Laporta promete. Éste tendrá que echar mano de las miserias judiciales a las que ha de enfrentarse su adversario para minar su candidatura. Bartomeu tal vez se imponga a las veleidades del contrario, que no gozan de entusiasmos indescriptibles.